La empresa china Jiangxi Copper Company Limited, el mayor productor de cobre de ese país, formalizó un acuerdo para adquirir la totalidad de las acciones de SolGold plc, en una operación valuada en aproximadamente US$1.17 mil millones. La transacción, que recibió el respaldo unánime del consejo de administración de SolGold, marca un paso decisivo para el desarrollo del proyecto Cascabel, ubicado en el norte de Ecuador, considerado uno de los yacimientos de cobre más relevantes aún no desarrollados en el continente.
La oferta de Jiangxi Copper, de 28 peniques por acción, representa una prima del 43 % sobre el valor de las acciones de SolGold antes de la primera propuesta. Este margen refleja el valor estratégico del proyecto y la competencia en el sector por asegurar activos de minerales críticos, especialmente cobre, en un contexto de transición energética global.
SolGold, que cotiza en la Bolsa de Londres, había recibido dos ofertas previas por parte de Jiangxi, que fueron sucesivamente mejoradas. El respaldo de accionistas institucionales como BHP Group y Newmont Corporation fue clave para que la operación avanzara. Ambas compañías, con participaciones significativas en SolGold, apoyaron públicamente la oferta.
El proyecto Cascabel, cuya principal área de exploración es el depósito Alpala, se ha consolidado como uno de los activos con mayor potencial de cobre y oro en América Latina. De acuerdo con estudios previos, el depósito cuenta con más de 10 millones de toneladas de cobre y 23 millones de onzas de oro en recursos minerales estimados. Se espera que este proyecto tenga un rol relevante en el abastecimiento de cobre a largo plazo.
Además del respaldo financiero, Jiangxi Copper aporta experiencia técnica y músculo operativo. Su presencia en SolGold no es nueva: ya era su principal accionista antes del anuncio formal de adquisición. La operación no sólo incrementa su participación accionaria al 100 %, sino que fortalece su posición en América Latina, donde la compañía busca asegurar fuentes de suministro fuera del continente asiático.
Según informó SolGold, no se anticipan cambios estructurales inmediatos en el desarrollo del proyecto Cascabel ni en el personal local. Las operaciones continuarán centradas en Ecuador, y el proceso de transición se llevará a cabo bajo los lineamientos establecidos por la legislación británica, dado que SolGold está registrada en el Reino Unido.
La adquisición se enmarca en una ola de fusiones y adquisiciones en el sector minero. Las grandes empresas están reordenando sus portafolios para priorizar activos relacionados con metales esenciales para la descarbonización y la digitalización. En ese contexto, el cobre destaca por su uso intensivo en tecnologías renovables, redes eléctricas, vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía.
Jiangxi Copper se suma así a un grupo de compañías asiáticas que han intensificado sus inversiones en Latinoamérica. En años recientes, firmas de Corea del Sur y Japón también han buscado posicionarse en países como Chile y Perú. La entrada más decidida de China a Ecuador mediante esta operación refuerza el perfil geopolítico del país andino como destino emergente para la minería de metales base.
Desde el punto de vista financiero, el acuerdo ofrece una salida rentable a los inversionistas de SolGold, que habían visto un desempeño irregular en el precio de la acción. Con la prima ofrecida, Jiangxi garantiza un valor que supera ampliamente el promedio de cotización de los últimos 12 meses. Los términos de la transacción incluyen además compromisos para mantener el cumplimiento de las normativas ambientales y sociales aplicables en Ecuador.
Cascabel no sólo representa una oportunidad para el crecimiento económico local, sino también un caso testigo para la minería moderna en la región. El proyecto ha implementado prácticas avanzadas de gestión ambiental, perforación con recuperación de agua, y participación comunitaria desde sus primeras fases. Este enfoque ha sido señalado positivamente en evaluaciones independientes.
La apuesta por cobre no es nueva para Jiangxi Copper, pero sí lo es la magnitud de su presencia directa en América Latina. Esta operación, la más importante de la compañía fuera de China en la última década, demuestra la disposición de los grupos chinos para competir por recursos estratégicos en escenarios abiertos y regulados como los que ofrece el marco legal ecuatoriano. Aunque todavía falta completar ciertos procesos regulatorios, los involucrados esperan concluir la transacción en el primer trimestre de 2026.
El desarrollo del proyecto Cascabel podría generar entre 2,000 y 2,500 empleos durante la fase de construcción, de acuerdo con estimaciones de la empresa. Una vez en operación, la mina aportaría directamente a la recaudación fiscal del país mediante regalías y tributos mineros. La expectativa es que la producción comercial inicie antes de 2030, aunque aún se requieren definiciones sobre infraestructura energética y logística.
En el contexto nacional ecuatoriano, el acuerdo también puede interpretarse como un voto de confianza en la estabilidad política del país tras años de inestabilidad. La continuidad de políticas favorables a la inversión minera y la apertura a capital extranjero han sido elementos clave para el avance de proyectos de esta envergadura.
La operación entre Jiangxi Copper y SolGold no sólo tiene implicaciones corporativas, sino también estratégicas. En un mercado cada vez más competitivo por minerales críticos, y con crecientes exigencias sociales y ambientales, el éxito del proyecto Cascabel será un referente tanto para Ecuador como para otras jurisdicciones emergentes.

