Glencore, una de las mayores empresas mineras y de comercialización de materias primas a nivel mundial, ajustó a la baja su meta de producción de cobre para 2026, reconociendo limitaciones operativas en el corto plazo. La compañía suiza ahora espera producir entre 810 000 y 870 000 toneladas ese año, una reducción considerable frente a la previsión anterior de 930 000 toneladas.
Este recorte se da en un contexto donde la empresa enfrenta desafíos técnicos y logísticos en algunas de sus operaciones clave, particularmente en Sudamérica. Sin embargo, Glencore no abandona su perspectiva de crecimiento: mantiene un objetivo de producción a largo plazo que contempla alcanzar 1 millón de toneladas anuales en 2028 y escalar a 1.6 millones hacia 2035, según lo presentó en su Capital Markets Day.
Impacto operativo y causas del ajuste
La reducción de expectativas para 2026 refleja, en gran parte, el desempeño por debajo de lo previsto en ciertas unidades, como la mina Collahuasi en Chile, donde Glencore mantiene una participación junto con Anglo American y otros socios. La menor ley del mineral y ciertos cuellos de botella operativos han obligado a replantear las proyecciones de corto plazo.
Este no es un fenómeno aislado. Desde 2018, Glencore ha visto una disminución del 40 % en su volumen de cobre producido, lo que ha motivado procesos de racionalización interna, revisión de activos y recorte de personal en algunas regiones. Además del cobre, la empresa también ajustó a la baja sus metas de producción de zinc y cobalto para los próximos años.
No obstante, el escenario general no es negativo. Glencore continúa considerando al cobre como un pilar estratégico de su negocio. El metal rojo se mantiene como insumo fundamental para los sectores energético, tecnológico e industrial, especialmente ante la transición hacia energías limpias.
Relanzamiento de Alumbrera y reorganización de activos
Dentro de su estrategia de recuperación y expansión, Glencore contempla la reactivación de la mina Alumbrera, ubicada en la provincia de Catamarca, Argentina. Esta operación, actualmente inactiva, reiniciará sus actividades a finales de 2026, con producción proyectada para inicios de 2028.
Se estima que Alumbrera, en conjunto con el proyecto MARA (Minería Agua Rica Alumbrera), producirá en su fase inicial alrededor de 75 000 toneladas de cobre anuales, además de 317 000 onzas de oro y 1 000 toneladas de molibdeno durante los primeros cuatro años.
Glencore ha señalado que estos proyectos tienen una ventaja clave: su carácter “brownfield”, lo que significa que se desarrollan sobre infraestructura ya existente. Esta condición reduce significativamente los costos de inversión y plazos de desarrollo, aumentando la viabilidad económica de las operaciones.
El plan contempla también sinergias operativas entre Alumbrera y MARA, lo que permitiría optimizar concentrados, logística, mantenimiento y utilización de recursos humanos.
Contexto internacional: señales mixtas en la oferta global
La revisión de metas de Glencore ocurre en un momento de tensión para el mercado mundial del cobre. Las previsiones de organismos como el International Copper Study Group (ICSG) anticipan un déficit en la oferta global para 2026, producto de un crecimiento más lento en la producción y demoras en nuevos desarrollos.
De acuerdo con estimaciones del banco suizo UBS, los riesgos de interrupciones en minas, junto con la presión creciente por mejorar estándares ambientales y sociales, están generando una reducción estructural en la disponibilidad de cobre. En este contexto, cada tonelada producida cobra más relevancia en el equilibrio global.
Desde esta perspectiva, la decisión de Glencore de reorganizar su portafolio y apostar por el reinicio de activos estratégicos como Alumbrera puede interpretarse como una medida para anticiparse a la escasez prevista, y capturar valor en un entorno de precios más elevados.
Análisis: ajuste operativo con visión estratégica
La reducción de metas de corto plazo responde a un enfoque de disciplina operativa. Glencore busca entregar resultados realistas, contener costos y optimizar recursos mientras se prepara para una expansión sostenida de su capacidad productiva.
El plan a 2035 es ambicioso: duplicar su volumen actual hasta alcanzar 1.6 millones de toneladas de cobre anuales. Esto no solo implicará reiniciar operaciones, sino también invertir en eficiencia, exploración y consolidación de activos.
Para la industria minera global, este tipo de movimientos reafirman el compromiso de las grandes compañías con una minería responsable, rentable y alineada con las exigencias del entorno económico y ambiental actual.
En América Latina, particularmente en Argentina y Chile, las decisiones de Glencore podrían tener implicaciones en términos de inversión, empleo y desarrollo de proveedores locales. También representan una oportunidad para articular políticas públicas que acompañen el crecimiento ordenado de la actividad minera.
En resumen, el recorte de Glencore no es una señal de debilitamiento, sino una reconfiguración operativa con una meta clara: consolidarse como líder en el suministro global de cobre en la próxima década.

