La australiana Fortescue Metals Group anunció la adquisición del 64 % restante de las acciones de Alta Copper, valorando la compañía canadiense en aproximadamente C$139 millones (US$101 millones). La operación, comunicada el 13 de diciembre de 2025, implica un pago en efectivo de C$1.40 por acción para los accionistas minoritarios, lo que representa una prima de 15 % sobre el precio de cierre anterior a la oferta.
Con esta transacción, Fortescue consolida el control total sobre Alta Copper, propietaria del proyecto Canariaco, uno de los yacimientos de cobre más relevantes en el norte de Perú. La minera con sede en Perth había adquirido previamente una participación de 36.5 % en 2022, y con esta oferta busca integrar completamente los activos de la canadiense a su portafolio, dentro de una estrategia de diversificación enfocada en minerales críticos para la transición energética.
La empresa detalló que la compra será financiada en su totalidad con recursos propios. Fortescue considera que Canariaco tiene un potencial significativo, tanto por sus recursos como por su ubicación estratégica en un país con larga tradición minera como Perú. El proyecto comprende tres zonas mineralizadas —Canariaco Norte, Canariaco Sur y Quebrada Verde— y, según estimaciones previas, podría convertirse en una operación de clase mundial, con una vida útil extensa y costos competitivos.
La minera australiana afirmó que no planea modificar el cronograma original de desarrollo del proyecto y aseguró que mantiene su compromiso con el diálogo con comunidades locales y autoridades peruanas. La adquisición no modifica de inmediato la estructura operativa del proyecto, aunque sí permitirá acelerar los estudios de prefactibilidad y facilitar una eventual toma de decisiones en torno a su puesta en marcha.
Desde una perspectiva de mercado, el anuncio de la compra no generó grandes alteraciones en la cotización de Fortescue, cuyas acciones cerraron con una leve baja en la Bolsa de Valores de Australia. Sin embargo, analistas del sector destacaron que la jugada representa un paso estratégico para asegurar el suministro de cobre en un contexto de creciente demanda global y baja disponibilidad de nuevos yacimientos rentables.
El cobre se ha convertido en un insumo indispensable para múltiples industrias, especialmente aquellas vinculadas con electrificación, energías renovables y movilidad eléctrica. La transición energética, promovida a nivel global, ha elevado la necesidad de inversiones en nuevas minas, ante la perspectiva de que la oferta actual no será suficiente para cubrir la demanda proyectada en las próximas décadas.
Fortescue, tradicionalmente enfocada en la extracción de mineral de hierro, ha mostrado en los últimos años un giro hacia metales con mayor proyección en el marco de la descarbonización. La empresa también ha invertido en tecnologías de hidrógeno verde y proyectos energéticos, buscando diversificar su negocio más allá de los commodities tradicionales.
En ese contexto, el proyecto Canariaco aparece como una oportunidad alineada con esa nueva visión. El yacimiento se encuentra en el departamento de Lambayeque y ha sido objeto de diversas campañas de exploración desde principios de los años 2000. La información técnica disponible sugiere que podría tratarse de una de las reservas más prometedoras no desarrolladas del país, con estimaciones que superan los mil millones de toneladas de recursos minerales.
La inversión de Fortescue también tiene una dimensión política y geoeconómica. En un momento en que otros actores globales, incluidos China y Estados Unidos, compiten por el control de recursos estratégicos en América Latina, la presencia australiana refuerza la diversidad de capitales que apuestan por el potencial minero de la región. Perú, por su parte, mantiene una cartera de proyectos mineros por más de US$50 mil millones, pero enfrenta desafíos significativos en términos de estabilidad política, permisos ambientales y aceptación social.
En su comunicado oficial, Fortescue subrayó que continuará trabajando con todas las partes interesadas para garantizar que el desarrollo de Canariaco se realice con altos estándares ambientales y sociales. Aunque no se han anunciado plazos concretos para la construcción de la mina, la compañía adelantó que prevé intensificar las tareas de evaluación y diseño durante 2026.
La compra de Alta Copper, aunque de tamaño relativamente modesto comparado con otras transacciones en el sector, representa un hito relevante para Fortescue y podría marcar el inicio de una etapa más activa de adquisiciones e inversiones en cobre. Para los accionistas de Alta Copper, en tanto, la oferta representa una salida ordenada en un entorno de mercado desafiante para proyectos en etapa de exploración avanzada.
En el panorama más amplio, la operación reafirma el papel central que tendrá América Latina en el suministro de minerales clave para la economía global. Países como Perú, Chile y México se perfilan como actores indispensables en la cadena de valor de la electrificación, siempre que logren mantener condiciones que faciliten la atracción de inversión privada y la operación sostenible de proyectos extractivos.
Fortescue no ha descartado futuras adquisiciones en la región ni en otros mercados. Con una sólida posición financiera y una visión estratégica centrada en energía verde y metales críticos, la compañía se consolida como uno de los referentes globales que buscan transformar el perfil de la minería del siglo XXI.

