Equinox Gold Corp. anunció la venta de sus activos mineros en Brasil a CMOC, firma de origen chino, por un total de US$1,015 millones. La operación incluye un pago inicial de US$900 millones en efectivo y un componente adicional de hasta US$115 millones, sujeto al cumplimiento de metas de producción durante el primer año posterior al cierre. Esta transacción representa uno de los mayores movimientos en el sector aurífero en 2025 y responde a una estrategia de reestructuración regional por parte de la compañía canadiense.
Los activos involucrados son tres minas en operación: Aurizona, ubicada en el estado de Maranhão; RDM (Riacho dos Machados), en Minas Gerais; y el complejo Bahia, que incluye las unidades Fazenda y Santa Luz. Estas minas representaban una parte sustancial de la producción total de oro de Equinox en América Latina, con una estimación conjunta de entre 250,000 y 270,000 onzas para 2025.
En palabras de Darren Hall, CEO de Equinox Gold, la decisión de vender los activos brasileños responde a una estrategia clara: simplificar el portafolio, fortalecer el balance financiero y enfocar recursos en activos de mayor retorno en jurisdicciones más estables como Canadá y Estados Unidos. Además de liberar capital, la operación permite a la empresa reducir significativamente su deuda. Los ingresos obtenidos se destinarán al pago de un préstamo a plazo por US$500 millones y a la cancelación de un financiamiento con Sprott por US$300 millones, además de reducir el uso de su línea de crédito revolvente.
Desde la perspectiva corporativa, la salida de Brasil marca un giro estratégico hacia jurisdicciones consideradas más predecibles en términos regulatorios. Equinox mantendrá operaciones clave en América del Norte, incluyendo la recién puesta en marcha mina Greenstone en Ontario, Canadá, así como Valentine, en Newfoundland y Labrador. Ambas minas se suman a su operación histórica en California, Mesquite, y a sus activos en Nicaragua, adquiridos a través de la integración con Calibre Mining.
Para CMOC, uno de los mayores grupos mineros de China, esta adquisición refuerza su posición en el mercado del oro y amplía su presencia en América Latina, una región donde ya opera proyectos relevantes de metales industriales. Con esta transacción, la empresa no solo adquiere minas con producción activa, sino también infraestructuras desarrolladas y personal calificado, lo que le permite acelerar su curva de integración y retorno.
La compra incluye un acuerdo que condiciona el pago complementario de hasta US$115 millones al logro de ciertos niveles de producción en 2025. Esta fórmula de pago refleja una tendencia cada vez más común en la industria: vincular parte del valor de la transacción a metas operativas concretas. Este enfoque busca equilibrar riesgos entre comprador y vendedor, especialmente en activos donde existen oportunidades de mejora operativa o expansión.
La minería de oro en Brasil continúa atrayendo inversión extranjera, a pesar de los desafíos asociados a la regulación ambiental y a la gestión territorial. Las operaciones vendidas contaban con permisos vigentes y planes de sostenibilidad en curso, factores que sin duda influyeron en la decisión de CMOC. Desde el punto de vista técnico, las minas presentan reservas probadas y probables significativas, lo que garantiza varios años de producción rentable bajo condiciones actuales de mercado.
El precio del oro, que ha mantenido niveles altos durante buena parte de 2025, también jugó un papel en la negociación. Las perspectivas alcistas del metal precioso, en un contexto de inflación persistente y tasas de interés contenidas, hicieron atractivos estos activos para un comprador con visión de largo plazo. En este sentido, CMOC no solo adquiere producción inmediata, sino también exposición a un mercado favorable en el mediano plazo.
La operación ha sido bien recibida por analistas del sector. Varios expertos coinciden en que el movimiento permitirá a Equinox enfocarse en consolidar sus activos principales en regiones con menor volatilidad legal y operativa, al tiempo que mejora su perfil financiero de cara a futuros proyectos o fusiones. En el caso de CMOC, la apuesta es clara: diversificación y expansión en un segmento donde la demanda se mantiene sólida.
Brasil, por su parte, mantiene su atractivo como país minero gracias a la abundancia de recursos y a una infraestructura adecuada para operaciones de gran escala. Si bien existen retos asociados a temas sociales y ambientales, el interés de grupos globales como CMOC confirma que el país sigue siendo una plaza estratégica para la minería de metales preciosos. Además, la continuidad de operaciones como las de Aurizona y Santa Luz asegura empleo y derrama económica en regiones clave.
Equinox Gold, por ahora, se enfocará en optimizar su plataforma en Norteamérica, unificando criterios técnicos, logísticos y financieros en sus minas operativas y en desarrollo. El cierre de esta venta representa no solo una reconfiguración geográfica, sino también un fortalecimiento estructural, al reducir la exposición a pasivos y liberar recursos para iniciativas de crecimiento orgánico.
Esta venta subraya un momento clave en la minería global, donde las decisiones corporativas responden cada vez más a criterios de eficiencia operativa, riesgo regulatorio y retorno financiero. En este contexto, tanto vendedores como compradores buscan construir portafolios resilientes ante la volatilidad de los mercados de commodities. La operación entre Equinox Gold y CMOC se alinea con esta lógica, marcando un precedente relevante en el mapa minero de América Latina.

