El gobierno de Zimbabwe implementará un aumento en las regalías que deben pagar los productores de oro, en respuesta directa al comportamiento alcista que ha mostrado este metal en los mercados internacionales. A partir del próximo año, la tasa de regalía pasará del 5% al 10% en todos aquellos casos en los que el precio del oro supere los 2,500 dólares por onza.
El anuncio fue hecho por el ministro de Finanzas, Mthuli Ncube, durante la presentación del presupuesto nacional para 2026. Según el funcionario, esta modificación busca capturar una mayor participación de los beneficios extraordinarios generados por las empresas mineras en un contexto de precios históricamente altos. La medida fue presentada como un ajuste necesario para asegurar que el Estado reciba una contribución proporcional al valor de los recursos naturales extraídos del país.
La cotización del oro ha alcanzado niveles sin precedentes en 2025. A mediados de octubre, el precio rompió la barrera de los 2,380 dólares por onza, y continúa fluctuando en niveles históricamente elevados. Esto ha generado ganancias significativas para los productores de oro a nivel global. En este contexto, Zimbabwe considera que cuenta con margen para mejorar sus ingresos sin comprometer de forma inmediata la competitividad del sector.
El nuevo esquema de regalías es progresivo y estará vinculado directamente al comportamiento del mercado. Esto significa que la tasa solo aumentará si el precio internacional del oro supera el umbral establecido. De mantenerse por debajo, seguirá vigente el esquema actual. Esta estructura flexible busca mantener la viabilidad de los proyectos mineros en escenarios de precios bajos, al mismo tiempo que permite al Estado obtener mayores recursos cuando el mercado ofrece condiciones excepcionales.
Zimbabwe es uno de los principales productores de oro del continente africano. El sector representa una fuente clave de ingresos en divisas para el país, junto con el tabaco y otras exportaciones primarias. Entre las empresas que operan en el sector aurífero se encuentran Kuvimba Mining House, Padenga Holdings, Caledonia Mining Corporation y Rio Zim. Estas compañías serán directamente impactadas por el cambio normativo.
El aumento en la carga fiscal coincide con un entorno de tensiones económicas internas. Zimbabwe atraviesa una etapa de inflación elevada, escasez de divisas y presiones fiscales crecientes. En ese sentido, el gobierno considera que el sector minero puede y debe contribuir con una mayor proporción de los ingresos nacionales, en especial cuando las condiciones del mercado son excepcionalmente favorables.
No es la primera vez que Zimbabwe modifica su esquema tributario minero para responder a coyunturas específicas. En 2022, el gobierno duplicó las regalías aplicables al platino, lo que generó reacciones mixtas en la industria. Organismos gremiales como la Zimbabwe Chamber of Mines han planteado en diversas ocasiones que los cambios impositivos deben ser previsibles y equilibrados, para no desincentivar la inversión en exploración y desarrollo.
El gobierno asegura que el nuevo esquema atiende esa preocupación, ya que el aumento no es lineal, sino condicionado a una coyuntura de precios excepcional. Sin embargo, representantes del sector han manifestado inquietud por la posibilidad de que este tipo de medidas se mantengan incluso cuando las condiciones del mercado cambien.
La industria minera representa una de las pocas áreas de la economía de Zimbabwe que ha continuado atrayendo inversión extranjera. Los inversionistas valoran las reservas de oro aún sin explotar, así como la presencia de otros minerales estratégicos como el litio, el platino y el cromo. No obstante, advierten que un entorno regulatorio inestable puede deteriorar el atractivo del país como destino de capitales.
Algunos analistas del sector consideran que un sistema fiscal más transparente y previsible, con regalías indexadas de manera explícita a los precios internacionales, podría representar una solución más eficaz a largo plazo. Este enfoque permitiría al Estado captar parte de las rentas extraordinarias en épocas de bonanza, sin castigar innecesariamente al sector en momentos de contracción.
Desde una perspectiva macroeconómica, los ingresos adicionales derivados del nuevo esquema de regalías podrían ayudar a Zimbabwe a financiar parte de su déficit presupuestario, mejorar el acceso a divisas y reducir la dependencia de financiamiento externo. No obstante, el impacto fiscal efectivo dependerá del comportamiento futuro de los precios del oro y de la capacidad del gobierno para implementar y hacer cumplir la normativa con eficacia.
El sector minero enfrenta, además, retos estructurales que trascienden la cuestión fiscal. La inseguridad jurídica, la falta de infraestructura y la inestabilidad del sistema cambiario han sido señaladas como barreras recurrentes para el desarrollo sostenido de la minería en el país.
En conclusión, el aumento en las regalías aplicables al oro en Zimbabwe refleja una estrategia de corto plazo para aprovechar una ventana de oportunidad derivada de los precios internacionales. La medida se enmarca en una lógica fiscal razonable, pero su efectividad y sostenibilidad dependerán de la implementación técnica y de la respuesta de los inversionistas. El gobierno deberá equilibrar cuidadosamente la necesidad de aumentar ingresos con la obligación de mantener un entorno propicio para la inversión a largo plazo.

