La estadounidense MP Materials y la minera estatal saudí Ma’aden firmaron una alianza estratégica para desarrollar una refinería de tierras raras en Arabia Saudita. Este acuerdo, que cuenta con el respaldo financiero del Departamento de Defensa de Estados Unidos (DoD), representa un paso relevante en los esfuerzos por reducir la dependencia global de China en el suministro de estos minerales críticos.
El proyecto contempla la construcción de una instalación de separación de tierras raras, con un enfoque especial en elementos pesados. Estas materias primas son esenciales para la fabricación de imanes permanentes utilizados en motores eléctricos, turbinas eólicas, equipos militares y tecnologías avanzadas. La nueva refinería estará ubicada en el Ras Al Khair Industrial City, en la costa este de Arabia Saudita, zona que concentra buena parte de la infraestructura minera del país.
El acuerdo establece que Ma’aden tendrá el 51 % de participación en la empresa conjunta, mientras que MP Materials y el DoD compartirán el 49 % restante. El financiamiento estadounidense proviene del programa de industrialización de defensa, con el objetivo de asegurar el suministro de materiales estratégicos para el sector militar y tecnológico de Estados Unidos. MP Materials aportará el diseño técnico, tecnología de separación y experiencia operativa.
La alianza busca construir una cadena de valor completa fuera de Asia. MP Materials opera actualmente en la mina de Mountain Pass, California, la única fuente activa de tierras raras en Estados Unidos. Sin embargo, gran parte del procesamiento aún se realiza en China, lo que ha generado preocupaciones en Washington y otros mercados occidentales. Este nuevo desarrollo en Medio Oriente apunta a diversificar la localización del procesamiento, con una estrategia que abarca extracción, separación, refinación y eventualmente manufactura de componentes como magnetos.
El anuncio de la alianza provocó un repunte del 8.2 % en las acciones de MP Materials, que cotiza en el NYSE. Esta respuesta positiva del mercado refleja la importancia estratégica que tienen los minerales críticos y las crecientes presiones para garantizar su suministro de forma segura y sostenible.
La ubicación saudí ofrece ventajas competitivas que han sido determinantes para este acuerdo. Entre ellas se encuentran la disponibilidad de energía de bajo costo, acceso portuario directo al Golfo Pérsico, políticas de atracción de inversión extranjera y un entorno industrial consolidado. Arabia Saudita, en el marco de su plan Visión 2030, ha impulsado con fuerza el desarrollo del sector minero como pilar de su diversificación económica post-petróleo.
Ma’aden, por su parte, ha mantenido una estrategia de expansión en minerales estratégicos, y este proyecto se alinea con su interés en posicionar al país como un actor relevante en la industria global de transición energética. A través de su fondo de inversión en minería —Ma’aden Minerals Investment Company (MMIC)— la firma saudí busca asociaciones tecnológicas que le permitan avanzar en la cadena de valor sin depender completamente de desarrollos externos.
La cooperación con MP Materials no solo incorpora tecnología avanzada de separación de elementos, sino también prácticas de trazabilidad y control ambiental que serán necesarias para operar bajo estándares internacionales. Este enfoque podría posicionar a la nueva refinería como un actor competitivo tanto en Asia como en Europa y América del Norte, donde crece la demanda por materias primas con baja huella ambiental.
El Departamento de Defensa estadounidense ha manifestado que este proyecto es parte de una estrategia más amplia de “friend-shoring”, es decir, trasladar procesos industriales estratégicos a países aliados. En este sentido, Arabia Saudita representa un socio con capacidad operativa, voluntad política y recursos naturales disponibles.
Aunque el acuerdo actual no contempla extracción local de tierras raras, Arabia Saudita ya ha iniciado campañas de exploración para identificar yacimientos propios. De confirmarse su potencial, el país podría convertirse en un jugador integral en la cadena de suministro, con producción, procesamiento y exportación desde su propio territorio.
En términos geopolíticos, la alianza responde a las tensiones actuales entre Occidente y China, país que domina más del 80 % de la capacidad mundial de separación de tierras raras. Washington ha identificado esta dependencia como una vulnerabilidad estratégica y ha multiplicado sus inversiones en proyectos internacionales que permitan recuperar soberanía tecnológica en sectores clave.
Desde una perspectiva industrial, la construcción de una planta de separación fuera de China es un desafío complejo. Se requiere tecnología sofisticada, operadores especializados, protocolos ambientales exigentes y contratos de suministro a largo plazo. La participación de MP Materials, empresa con experiencia en el ciclo completo de producción, es un factor que reduce el riesgo del proyecto.
La iniciativa también podría tener implicaciones en otras regiones, como América Latina, donde existe potencial geológico en tierras raras, pero no infraestructura industrial para su procesamiento. Países como México, Brasil y Argentina podrían considerar asociaciones similares si buscan escalar su presencia en este mercado. La clave será asegurar marcos regulatorios estables, inversiones en tecnología e incentivos fiscales para atraer socios industriales de peso.
En este contexto, la minería de tierras raras se consolida no sólo como una actividad extractiva, sino como un componente estratégico de las cadenas globales de innovación y defensa. La alianza entre MP Materials y Ma’aden es un ejemplo de cómo la minería puede articularse con objetivos industriales y de seguridad nacional, generando valor más allá del mineral extraído.

