El Export-Import Bank de Estados Unidos (EXIM) anunció una movilización de hasta 100 mil millones de dólares para apuntalar la estrategia nacional de dominio energético global, en un contexto marcado por la disputa geoeconómica por minerales estratégicos y fuentes de energía.
La decisión, revelada por el nuevo presidente de la institución, John Jovanovic, en una entrevista con Financial Times, forma parte de una política que busca fortalecer la independencia energética de Occidente frente a la creciente influencia de China y Rusia en las cadenas globales de suministro de materias primas críticas. “No podemos avanzar en ningún otro objetivo sin contar con cadenas de suministro estables, funcionales y seguras”, afirmó el funcionario.
Este paquete de financiamiento contempla una primera fase de inversiones en Egipto, Pakistán y Europa. En Egipto, el banco respaldará un contrato de 4 mil millones de dólares para el suministro de gas natural, gestionado por la firma neoyorquina Hartree Partners. En Pakistán, EXIM otorgará un préstamo por 1,250 millones de dólares destinado al desarrollo de la mina de cobre Reko Diq, uno de los yacimientos más grandes sin explotar del mundo, a cargo de la minera canadiense Barrick Gold.
Jovanovic informó que hay operaciones en marcha que superan ampliamente el tamaño del financiamiento de Reko Diq. Sin ofrecer detalles, adelantó que la institución se encuentra en fase avanzada de cierre de varios acuerdos relacionados con minerales críticos, en coordinación con aliados estratégicos como Australia.
Hasta la fecha, EXIM ha desplegado 35 mil millones de dólares del total de 135 mil millones autorizados por el Congreso estadounidense. La nueva etapa representa un giro más agresivo en la política de financiamiento internacional del banco, orientada a fortalecer los intereses de Estados Unidos en sectores energéticos y extractivos clave.
El plan incluye un componente nuclear. EXIM mantiene conversaciones activas con países del sureste de Europa, donde compañías estadounidenses como Westinghouse buscan posicionarse como proveedoras de tecnología para nuevos proyectos. Este esfuerzo se enmarca en el objetivo de diversificar las fuentes de energía firme de los socios europeos, en un contexto de tensiones con Rusia y necesidad de reducir su dependencia del gas natural de origen ruso.
En materia de energía renovable, Jovanovic reportó un incremento del 74% en el apoyo a proyectos verdes durante el último año, alcanzando un total de 1,600 millones de dólares. Si bien esta cifra es menor en comparación con los montos comprometidos en combustibles fósiles o energía nuclear, revela una intención de ampliar la cobertura del banco hacia tecnologías limpias.
La demanda internacional por gas natural licuado (GNL) también figura como un componente estratégico. EXIM ha recibido solicitudes de respaldo financiero por parte de gobiernos de Europa, África y Asia para acceder a suministros estables de GNL estadounidense. Jovanovic adelantó que podrían anunciarse próximamente varios acuerdos multimillonarios en este rubro.
El financiamiento de proyectos en minerales críticos responde a una necesidad estructural. Estados Unidos busca reducir su dependencia de proveedores dominantes como China, que concentra buena parte de la oferta global de tierras raras, litio, grafito y otros insumos esenciales para la industria tecnológica y la transición energética. El apoyo a megaproyectos como Reko Diq se inscribe en una lógica de reconfiguración de la oferta global, buscando anclarla en jurisdicciones aliadas o consideradas confiables.
La estrategia energética y minera promovida por EXIM también tiene implicaciones regionales. América Latina, con vastas reservas de cobre, litio y otros minerales estratégicos, podría convertirse en un socio relevante para futuras fases de financiamiento. México, en particular, destaca por su posición geográfica y su potencial de desarrollo en minerales vinculados a la electromovilidad y almacenamiento de energía.
El discurso del nuevo presidente del banco refleja un alineamiento institucional con una política exterior que concibe la energía y los minerales como activos geopolíticos. En este escenario, el financiamiento internacional se convierte en una herramienta de poder blando para afianzar alianzas, fortalecer cadenas de suministro seguras y contrarrestar la influencia de actores considerados adversarios estratégicos.
Las inversiones anunciadas se ejecutarán bajo criterios que priorizan la resiliencia de las cadenas de suministro, el cumplimiento de estándares ambientales y sociales, y la viabilidad comercial a largo plazo. La inclusión de actores como Barrick Gold, con experiencia en operaciones de gran escala en zonas de alta complejidad, sugiere una apuesta por modelos de gobernanza que respondan a los requerimientos técnicos y diplomáticos del contexto actual.
El rol del EXIM Bank, tradicionalmente asociado al respaldo de exportaciones industriales estadounidenses, se transforma así en un instrumento de política económica y geoestratégica. El alcance de su intervención se extiende a sectores considerados críticos por el gobierno federal, lo cual redefine las prioridades de la banca pública de desarrollo de Estados Unidos en un escenario internacional en tensión.

