Un accidente mortal ocurrido en la mina El Teniente ha llevado a Codelco a registrar su menor producción mensual de cobre en más de dos décadas, profundizando una crisis productiva que ya venía arrastrando desde hace meses. La cifra de agosto, revelada por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), es un duro golpe para la minera estatal chilena, que intenta mantener su liderazgo mundial en un contexto global donde la demanda por el metal rojo crece impulsada por la transición energética.
Según los datos oficiales, Codelco produjo 93,400 toneladas métricas de cobre en agosto, una caída del 25% respecto al mismo mes del año anterior. Desde 2003 no se registraba un volumen mensual tan bajo en la historia reciente de la empresa. La razón principal fue el accidente ocurrido el 31 de julio en la mina El Teniente, considerado el más grave de la industria chilena en las últimas tres décadas, que dejó seis trabajadores fallecidos y nueve heridos, además de paralizar parcialmente las operaciones.
El Teniente, ubicada en la región de O’Higgins, es una de las minas subterráneas más grandes del mundo y pieza clave en el portafolio productivo de Codelco. Tras el colapso estructural, las faenas permanecieron detenidas durante más de una semana. Si bien se retomaron las labores en las zonas no afectadas, la pérdida operativa fue significativa y obligó a la compañía a revisar a la baja su proyección anual de producción.
Este nuevo revés no solo pone en entredicho la capacidad de recuperación de Codelco tras años de caídas sostenidas en su volumen de extracción, sino que también debilita su posición como principal productor de cobre del planeta. En un momento en que los fundamentos del mercado apuntan hacia una creciente demanda, la oferta sufre tensiones cada vez más visibles.
Mientras tanto, otras grandes minas del país también mostraron señales de debilitamiento. La mina Escondida, operada por BHP y considerada la mayor del mundo, produjo 105,100 toneladas en agosto. Aunque esta cifra se mantiene estable respecto al mismo mes del año pasado, representa una ligera baja frente a julio, lo que refleja cierta inestabilidad en los ritmos de producción.
En el caso de Collahuasi, participada en partes iguales por Anglo American y Glencore, la producción aumentó levemente frente a julio. Sin embargo, sigue muy por debajo del rendimiento del año pasado, debido a la extracción de minerales de menor ley, lo que afecta directamente los niveles de cobre fino recuperable.
Todo esto ocurre en un escenario donde el mercado internacional del cobre se mueve entre la expectativa y la preocupación. La transición energética, que requiere grandes cantidades de cobre para infraestructura eléctrica, baterías y vehículos eléctricos, está elevando la presión sobre los productores. Al mismo tiempo, la construcción de nuevos centros de datos, que demandan instalaciones eléctricas robustas, refuerza la necesidad de un suministro estable del metal.
Chile, como primer productor global, enfrenta una disyuntiva compleja. Las condiciones geológicas siguen siendo favorables, pero la productividad, la inversión en modernización de operaciones y los riesgos laborales se han convertido en factores críticos. El accidente de El Teniente no solo expuso fragilidades en materia de seguridad, sino también en la capacidad de respuesta operativa de una empresa que históricamente ha sido símbolo de estabilidad y orgullo nacional.
Desde su fundación, Codelco ha sido clave para el desarrollo económico de Chile, aportando al fisco miles de millones de dólares que financian programas sociales, infraestructura y educación. Sin embargo, su modelo de gestión pública ha sido objeto de críticas por retrasos en proyectos estructurales, falta de innovación tecnológica y problemas laborales.

