En julio pasado, un incidente minero en El Teniente sacudió la operación principal de Codelco. Aquel suceso acaso no fue un accidente menor. Nuevas estimaciones revelan que las pérdidas podrían ser hasta 45 % mayores de lo inicialmente previsto. Pero Codelco se aferra a su meta: lograr una producción en 2025 algo superior al año previo.
El gobierno corporativo chileno, representado por el presidente del directorio Máximo Pacheco, admitió que la reducción anticipada de producción será más severa de lo que se creía. El impacto previsto implica una baja de 48 000 toneladas de cobre y un costo aproximado de 500 millones de dólares en EBITDA. A pesar de ello, Pacheco reafirmó que la producción de enero a septiembre superó en 2 % la del mismo tramo de 2024, y que la guía oficial para 2025 se ubica entre 1.34 y 1.37 millones de toneladas.
El accidente, cuya investigación aún no concluye, habría sido causado por un “rock burst” — una explosión espontánea de roca — producto de cambios estructurales en la geología del yacimiento. Con la progresiva profundización de las labores, la estabilidad interna del sistema rocoso sufrió alteraciones, debilitando la integridad de las cavidades. Tanto Pacheco como los expertos apuntan a que el monitoreo geomecánico, sísmico y del terreno se volverá aún más crucial en la operación de interiores.
La unidad Andesita de El Teniente permanecerá suspendida hasta que concluya la investigación oficial. Esta pausa expresa la cautela institucional frente a potenciales riesgos operativos, geológicos y de seguridad. En paralelo, la empresa proyecta tramitar permisos ambientales en 2027 para la operación conjunta de Andina (propiedad de Codelco) con Los Bronces (operada por Anglo American). Ese paso responde al acuerdo reciente entre ambas compañías, que promete generar hasta 5 mil millones de dólares en sinergias.
Aunque el aumento de pérdidas arroja sombras sobre la estabilidad operativa, Codelco mantiene su ambición. Sólo en los primeros nueve meses de 2025 ya alcanzó 938 000 toneladas de cobre, acercándose a esa meta robusta que sugiere una recuperación tras el contratiempo.
Desde mi perspectiva, este episodio subraya lo siguiente: la minería moderna en Chile — y por extensión en América Latina — depende no sólo de reservas y maquinaria, sino de un dominio muy preciso de la geomecánica y la gestión del riesgo. Codelco no puede permitirse desviarse de su objetivo, pues su rol es vital para el mercado global del cobre. Pero la lección es clara: bajo tierra, un solo pulso de tensión mal gestionado puede voltear toda la ecuación de viabilidad.

