Botswana siempre fue pieza clave para De Beers: aporta cerca del 70 % de sus diamantes en estado bruto. Por eso sorprende menos que Anglo American haya decidido incorporar formalmente al gobierno de Botswana en las negociaciones para vender su participación mayoritaria.
El plan de Anglo es vender su 85 % en De Beers, empresa emblemática en el mercado del diamante. Duncan Wanblad, director ejecutivo de Anglo, declaró que el proceso no seguirá el modelo clásico de “primera ronda, segunda ronda”. En lugar de eso, se negociará directamente con uno o dos compradores preseleccionados, en conjunto con las autoridades botsuanas.
Este cambio de estrategia responde a críticas previas del presidente Duma Boko hacia Anglo, quien llegó a afirmar que su gobierno podría administrar De Beers con más eficacia. Con su participación directa, Botswana apunta a defender su posición y asegurar que la operación respete los intereses nacionales.
Anglo estima que el valor del negocio rondaría los 5 000 millones de dólares; aunque algunos analistas de UBS consideran que, dadas las condiciones actuales del mercado, la cifra realista podría situarse entre 3 000 y 4 000 millones si se incluyen pagos diferidos.
El contexto no favorece del todo: De Beers reportó pérdidas por 189 millones de dólares en el primer semestre de 2025, cuando el año previo había presentado utilidades cercanas a 300 millones. Esa caída obedece, principalmente, al debilitamiento de los precios del diamante. Esa situación aumenta la presión sobre Anglo para concretar la venta o contemplar un spin‑off si las negociaciones no prosperan.
La operación ha atraído el interés de por lo menos seis consorcios, incluidos fondos de Catar, grupos indios como KGK y Kapu Gems, y el magnate Anil Agarwal. Además, la empresa estatal de Angola, Endiama, ha presentado una propuesta para participar como socio minoritario mediante un consorcio panafricano. Así, los gobiernos de países productores buscan mayor protagonismo en la cadena del diamante.
En paralelo, De Beers anunció la salida de Feriel Zerouki, quien se desempeñaba como directora comercial e industria. Zerouki dejará el comité ejecutivo a finales de octubre.Su papel fue clave en impulsar transparencia y prácticas éticas en la cadena de suministro de diamantes.
Este momento marca un punto de inflexión. Botswana ya no será solo un proveedor dominante: exigirá asiento en la mesa decisoria. Y para Anglo, el desafío será equilibrar la ambición de obtener un buen retorno con la necesidad de preservar legitimidad política y social en una operación tan simbólica.

