La sueca Boliden reportó este miércoles una caída del 8% en su beneficio operativo básico del tercer trimestre, alcanzando 2.750 millones de coronas suecas (292 millones de dólares). Si bien se trata de un descenso respecto al mismo periodo del año anterior, la cifra superó las expectativas del mercado, que estimaban 2.480 millones de coronas, según el consenso proporcionado por la propia empresa.
El desempeño trimestral se vio afectado por trabajos de mantenimiento programados y la integración operativa de dos minas adquiridas en abril. Sin embargo, el repunte en los precios de los metales preciosos, especialmente el oro y la plata, contribuyó a mitigar el impacto negativo. Estos factores permitieron que la compañía mantuviera una posición sólida frente a un entorno económico marcado por la volatilidad geopolítica.
Mikael Staffas, director ejecutivo de Boliden, expresó una visión cautelosamente optimista sobre el contexto global. “Aunque todavía hay una gran incertidumbre en el mundo, mi opinión es que la situación ahora es más estable”, afirmó en el comunicado oficial que acompañó el reporte de resultados.
El comportamiento del mercado de metales preciosos fue decisivo para el resultado de Boliden. El precio del oro alcanzó los 4.000 dólares por onza a principios de octubre, impulsado por la búsqueda de activos refugio ante la inestabilidad internacional. Este incremento, junto con una mayor molienda en sus minas y un menor mantenimiento en sus fundiciones, permitió a la minera mantener una rentabilidad por encima de las previsiones.
En su análisis, Boliden destacó que el oro y la plata se han posicionado como su tercer y cuarto metal más relevantes en términos de aportación a las ganancias, por detrás del cobre y el zinc. Este cambio en la estructura de ingresos refleja la creciente importancia de los metales preciosos en la estrategia financiera de la compañía.
Sin embargo, no todo el panorama fue positivo. Boliden emitió una advertencia clara respecto a sus operaciones en Finlandia, donde gestiona la mina Kevitsa —productora de cobre y níquel— y dos de sus cinco fundiciones. El grupo estimó que un aumento impositivo propuesto por el gobierno finlandés implicaría un costo anual adicional de entre 20 y 30 millones de euros para Kevitsa.
Durante una conferencia telefónica con analistas, Staffas fue directo al señalar que, de concretarse el incremento fiscal, la empresa tendría que reconsiderar sus planes de inversión en el país. “Se volverían menos atractivas”, afirmó. Además, en declaraciones a la agencia Reuters, adelantó que la expansión de Kevitsa podría verse afectada. “Está potencialmente en juego”, declaró.
Este posible cambio en el entorno fiscal representa un punto de inflexión para las decisiones estratégicas de Boliden. Finlandia ha sido históricamente un destino atractivo para la inversión minera, gracias a su estabilidad institucional y su infraestructura. Sin embargo, el ajuste impositivo podría alterar esa percepción, justo en un momento en que Europa busca fortalecer su autonomía en minerales críticos.
El cobre y el níquel, ambos presentes en Kevitsa, son fundamentales para la transición energética, especialmente en sectores como la electromovilidad y el almacenamiento de energía. Por ello, las decisiones que tome el gobierno finlandés no solo tendrán impacto en las finanzas de Boliden, sino también en la seguridad de suministro de materiales estratégicos para Europa.
A pesar de este escenario incierto, la compañía reiteró su previsión de gastos de capital para 2025, que se mantiene en 15.500 millones de coronas suecas. Esta continuidad en la planificación sugiere confianza en la estabilidad operativa de la firma, aunque con una mirada atenta sobre los posibles cambios regulatorios en sus zonas de operación.
El reporte también muestra una empresa en proceso de consolidación. Las minas adquiridas en abril aún atraviesan una fase de integración, y los trabajos de mantenimiento ejecutados durante el trimestre fueron necesarios para asegurar la eficiencia a largo plazo. La combinación de estos factores, sumada a un entorno de precios favorable, permitió a Boliden sostener su rentabilidad operativa.
La advertencia lanzada a Finlandia podría interpretarse como una señal al resto de Europa. En medio de un discurso público que exige mayor responsabilidad ambiental y social a la industria extractiva, las empresas también demandan certeza jurídica y competitividad fiscal para seguir invirtiendo. El equilibrio entre ambos objetivos será determinante en los próximos años.
El mensaje que deja Boliden es claro: la minería puede adaptarse a los desafíos actuales, pero necesita un entorno estable para seguir desarrollándose. En este trimestre, el oro ofreció un respiro y los resultados superaron las expectativas. Sin embargo, la compañía no duda en señalar que decisiones fiscales pueden modificar radicalmente el panorama futuro.

