Las dificultades operativas obligaron a Teck Resources a reducir drásticamente sus estimaciones de producción de cobre para 2025 y 2026. Esa decisión coincidió con el apoyo firme de su socia potencial, Anglo American, hacia la culminación de una fusión valorada en 53 mil millones de dólares, a pesar de los recortes anunciados.
La minera canadiense reportó que en el tercer trimestre produjo 39 600 toneladas de cobre y vendió 43 900 toneladas en su proyecto Quebrada Blanca (QB) en Chile. En respuesta, bajó su estimación anual para 2025 a un rango de 170 000–190 000 toneladas frente a la meta previa de 210 000–230 000 toneladas. Para 2026, el pronóstico también sufrió ajustes: quedó entre 200 000 y 235 000 toneladas, por debajo del rango anterior de 280 000–310 000 toneladas.
Teck culpó al desarrollo de su infraestructura de relaves (TMF, por sus siglas en inglés) y al tiempo de paro en sus plantas por mantenimiento como factores clave de la reducción. En particular, el alza en los costos unitarios netos para 2025 fue ajustada a US$ 2,65–3,00 por libra, frente a la estimación anterior de US$ 2,25–2,45. En 2026 espera moderar esos costos a entre US$ 2,25 y 2,70 por libra conforme se recuperen los niveles operativos.
Además, optimizaciones planeadas para QB —pensadas para mejorar la capacidad de procesamiento en 5 a 10 %— quedarán pospuestas más allá de 2027–2028, en parte por los mismos retos en el manejo de relaves. Teck advirtió que si no logra avances sólidos en drenaje de arenas o en la construcción del TMF, la producción de 2026 y 2027 podría sufrir más interrupciones.
En su operación Highland Valley Copper (HVC), en Canadá, la empresa redujo la estimación para 2025 a entre 120 000 y 130 000 toneladas desde un rango anterior de 135 000–150 000 toneladas, citando menor ley de mineral y trabajos de mantenimiento. En el resto de sus activos espera desempeño alineado con previos lineamientos.
A pesar de estos ajustes, Anglo American manifestó su respaldo total a la revisión de Teck y consideró que esos cambios concuerdan con su propio análisis técnico. Anglo reafirmó que la lógica estratégica de la fusión sigue intacta: espera una mejora promedio anual de EBITDA de US$ 1 400 M al combinar QB y Collahuasi, junto con sinergias recurrentes por US$ 800 M.
Teck insiste en que el potencial subyacente de QB no se ha perdido. Planean construir un sistema de transporte por cinta de 15 km para canalizar mineral hacia las plantas de Collahuasi, con lo cual esperan aprovechar sinergias operativas y de escala.
El CEO Jonathan Price explicó que la decisión de ajustar las cifras responde a asumir escenarios realistas, con evaluación de riesgos más cauta. La valorización de mercado reaccionó positivamente: las acciones en Toronto subieron 0,6 % y en Nueva York se apreciaron 1,6 %.
Desde una perspectiva crítica, estos acontecimientos ponen de relieve la tensión entre desafíos técnicos y la ambición corporativa. La minería del cobre enfrenta crecientes costos operativos, complejidades en infraestructura de relaves y presiones para mantener disciplina financiera. No obstante, la persistencia de Anglo en avanzar con la fusión sugiere una apuesta firme al mediano plazo del sector.
Este episodio muestra que incluso grandes proyectos deben adaptarse a los vaivenes del terreno, la ingeniería y el financiamiento. En México y América Latina, donde el cobre representa una veta estratégica para la transición energética, casos como el de Teck despiertan lecciones importantes sobre expectativas realistas, alianzas estratégicas y gestión de riesgos.

