La minera canadiense Alamos Gold Inc. presentó este 30 de octubre sus resultados correspondientes al tercer trimestre de 2025. La compañía reportó una ganancia neta de 276.3 millones de dólares, más del triple frente a los 84.5 millones obtenidos en el mismo periodo del año anterior. Este resultado fue impulsado por un aumento sustancial en los precios del oro y por la reversión de deterioros contables relacionados con su proyecto Magino, recientemente puesto en operación.
El ingreso total para el trimestre alcanzó los 462.3 millones de dólares, lo que representa un incremento del 28% interanual. Sin embargo, el volumen de oro vendido fue inferior al del año anterior: se reportaron 136,473 onzas vendidas frente a 145,204 onzas en el mismo trimestre de 2024. Esta caída en la producción física contrasta con la sólida rentabilidad del trimestre, lo que pone de relieve el efecto del entorno favorable en los precios del oro.
El precio promedio de venta del metal fue de 3,359 dólares por onza, aunque ligeramente por debajo del precio de referencia del mercado, que cerró el trimestre con un promedio de 3,457 dólares. Este desfase se debió, según explicó la empresa, a entregas bajo contratos preexistentes a precios inferiores. Uno de ellos involucró 12,346 onzas comprometidas a un precio de 2,524 dólares la onza, correspondiente a un acuerdo firmado en 2024.
A pesar del aumento en ingresos y utilidades, Alamos Gold tomó la decisión de recortar su guía de producción para el año. La compañía ahora espera producir entre 560,000 y 580,000 onzas de oro en 2025, frente al rango original de 580,000 a 630,000 onzas. La modificación se atribuye a dos factores operativos relevantes: una semana de inactividad no planificada en la planta de Magino, provocada por una falla en un capacitor, y un evento sísmico en la mina Island Gold, que retrasó el acceso a zonas de mayor ley mineral.
Adicionalmente, Alamos también ajustó a la baja su presupuesto de capital para el año, ubicándolo ahora entre 539 y 599 millones de dólares, por debajo del rango previo de entre 599 y 669 millones. Esta reducción responde, en parte, a las interrupciones en el desarrollo del proyecto Lynn Lake, en Manitoba, donde los incendios forestales obligaron a evacuar temporalmente al personal y detener actividades clave.
En términos de costos, la compañía reportó un leve incremento en el costo de ventas por onza, que pasó de 1,405 a 1,422 dólares. Aun así, logró reducir el total de sus costos de ventas en términos absolutos, con un total de 194.1 millones frente a los 204 millones registrados en el tercer trimestre del año anterior. El costo efectivo por onza fue de 973 dólares, ligeramente inferior al del mismo periodo en 2024.
El indicador All-In Sustaining Cost (AISC), que permite evaluar la sostenibilidad operativa a largo plazo, se ubicó en 1,375 dólares por onza, en línea con los niveles del año anterior. Estos márgenes, si bien no extraordinarios, se mantienen dentro de un rango competitivo para la industria aurífera, especialmente considerando el contexto inflacionario y los desafíos logísticos derivados de eventos climáticos extremos.
Desde una perspectiva estratégica, los resultados de Alamos Gold reflejan la solidez de su modelo de negocio, basado en activos de baja jurisdicción de riesgo y operaciones eficientes. Sin embargo, también ponen de manifiesto los riesgos inherentes a la actividad minera, como la vulnerabilidad ante fallas técnicas o desastres naturales. En ambos casos, la respuesta de la empresa ha sido ajustar sus expectativas sin comprometer sus objetivos de mediano plazo.
Cabe destacar que, en México, Alamos opera el Distrito Mulatos, en Sonora, una de sus unidades más relevantes en términos de producción. Según la propia compañía, esta operación ha mantenido buenos niveles de eficiencia, contribuyendo positivamente al desempeño general. Esta mina no sólo representa una fuente importante de oro, sino también un ejemplo de minería moderna con responsabilidad social en una región donde la actividad extractiva ha sido históricamente central para el desarrollo económico local.
En el entorno actual, donde el oro ha retomado protagonismo como activo refugio ante la volatilidad geopolítica y la inflación persistente, empresas como Alamos que mantienen márgenes saludables y una política de capital prudente se posicionan favorablemente. La decisión de revisar su guía de producción, lejos de interpretarse como una debilidad estructural, refleja una administración que reconoce sus desafíos operativos y los comunica con transparencia al mercado.
Con una posición de caja sólida —463.1 millones de dólares al cierre del trimestre, frente a 327.2 millones el año anterior—, la empresa cuenta con la liquidez suficiente para mantener sus planes de expansión. En particular, los proyectos de crecimiento en Island Gold y Lynn Lake siguen adelante, aunque con ajustes temporales derivados de las condiciones operativas.
A nivel regional, la continuidad de inversiones como las de Alamos Gold en México debe valorarse desde una óptica integral. No sólo por su aporte en divisas, empleos y desarrollo local, sino por el tipo de minería que se busca consolidar: segura, responsable y sostenible. En ese sentido, la experiencia de la empresa en Sonora puede servir de referencia para otras operaciones en el país.
La minería no está exenta de sobresaltos. Pero cuando los resultados se explican con claridad, los ajustes se hacen a tiempo y los planes se mantienen con visión de largo plazo, el sector demuestra su capacidad para generar valor. Alamos Gold cerró un trimestre con más preguntas que respuestas operativas, pero con resultados financieros que evidencian fortaleza. Su reto inmediato será consolidar su producción sin comprometer sus estándares de desempeño. Para los inversionistas, el mensaje es claro: la empresa sigue siendo una pieza clave en el panorama aurífero norteamericano.

