Un repunte sorpresivo se marcó ayer en los mercados de metales preciosos cuando la plata superó los 40 dólares por onza, un nivel no visto desde septiembre de 2011. Esta escalada refleja una convergencia de factores macroeconómicos: las crecientes expectativas de que la Reserva Federal (Fed) inicie pronto recortes en su tasa de interés y la presión a la baja sobre el dólar estadounidense.
Según reportes, el metal aumentó hasta 2.7 % y cotizó en torno a los 40.72 dólares por onza en la mañana del 1 de septiembre de 2025, alcanzando ese máximo histórico en más de una década. Al mismo tiempo, el oro también exhibió fortaleza, aproximándose nuevamente por debajo de los 3 500 dólares por onza.
Analistas de Saxo Bank interpretaron el momento como una ruptura de niveles clave, que reactivó el impulso comprador. Tópicos como inflación persistente, deterioro del sentimiento del consumidor y la percepción de que se avecinan recortes monetarios por parte de la Fed alimentaron el entusiasmo. La ministra Daly, presidenta de la Fed de San Francisco, reavivó esta percepción al manifestar en redes sociales su apoyo al recorte, atendiendo los riesgos que observa sobre el mercado laboral.
Adicionalmente, el debilitamiento del dólar contribuyó al rally. Una decisión judicial que declaró ilegales la mayoría de los aranceles impuestos durante la administración Trump añadió presión bajista sobre la divisa estadounidense, favoreciendo a los metales, ya que se vuelven más atractivos para compradores fuera de Estados Unidos.
Desde el punto de vista del mercado, la ausencia de operadores en Estados Unidos por el feriado del Labor Day intensificó los movimientos al reducir la liquidez, lo que amplificó los saltos de precio en oro y plata.
Este entorno de moderación monetaria, dólar debilitado y tensión sobre la independencia de la Fed creó una atmósfera propicia para una nueva fase alcista en los metales. Para la minería, una plata en niveles elevados implica mejores márgenes, flujo de caja más sólido y la oportunidad de financiamiento más atractivo para exploración o desarrollo. Sin embargo, el contexto global sigue siendo incierto: la atención ahora se dirige hacia los datos del mercado laboral estadounidense y futuros pronunciamientos de la Fed, que podrían confirmar o revertir esta dinámica.

