Desde las entrañas de la Sierra Madre Occidental, en Sonora, hasta los helados yacimientos del sureste de Alaska, Coeur Mining ha vuelto a poner en el centro de atención su modelo de exploración minera, basado en el crecimiento orgánico y el aprovechamiento estratégico de sus activos en operación. Los recientes informes dados a conocer por la compañía confirman intercepciones de ley excepcional tanto en su mina mexicana Las Chispas como en su operación estadounidense Kensington, lo cual no solo reafirma la geología prometedora de ambas regiones, sino que fortalece su apuesta por la exploración profunda como motor de valor sostenido.
En el caso de Las Chispas, el hallazgo más destacado se localiza en la veta North Las Chispas, descubierta en septiembre de 2024 y situada justo al este de la infraestructura subterránea actual. La intercepción que ha despertado mayor interés en la comunidad geológica es de apenas 0.3 metros de espesor, pero contiene 158 gramos por tonelada de oro y una cifra extraordinaria: 13,430 gramos por tonelada de plata. Este tipo de concentraciones rara vez se observan incluso en zonas tradicionalmente ricas en metales preciosos, lo que le da al hallazgo un carácter estratégico.
La historia geológica de esta región no es reciente. Sonora ha sido un actor central en la minería mexicana desde hace siglos, pero en los últimos años se ha consolidado como un núcleo de exploración moderna, gracias a proyectos como el de Coeur. Las Chispas, en particular, ha despertado una atención creciente desde su incorporación al portafolio de la minera estadounidense. A diferencia de proyectos greenfield que requieren años para alcanzar producción, este activo ya contaba con infraestructura básica y un conocimiento geológico relevante, lo que permitió a la compañía avanzar rápidamente en sus campañas de barrenación.
Un segundo frente en Sonora lo representa la veta Augusta, también dentro del complejo Las Chispas, donde la continuidad lateral de la mineralización ha traído nuevas sorpresas. Una de las intercepciones más notables arrojó 27.7 gramos por tonelada de oro y 3,903 gramos por tonelada de plata en un tramo de 0.4 metros. Más allá de las cifras, estos datos confirman la existencia de sistemas de vetas subterráneas robustas, con leyes y espesores que justifican inversiones adicionales tanto en exploración como en desarrollo.
Como respuesta a estos resultados, Coeur Mining ha intensificado su presencia técnica en la zona, desplegando nueve equipos de barrenación para acelerar el mapeo y definición de recursos. La estrategia, según lo señaló el CEO de la empresa, Mitchell J. Krebs, no es producto de una reacción coyuntural, sino parte de una visión de largo plazo que busca maximizar el valor de sus activos a través del conocimiento detallado del subsuelo.
Krebs lo expresó con claridad al afirmar que “el enfoque sostenido en el crecimiento orgánico a través de la exploración en minas en operación durante los últimos años sigue diferenciándonos”. Su lectura del momento actual va más allá de un hallazgo puntual. Lo que está en juego es la posibilidad de extender la vida útil de las minas, mejorar los retornos de capital y reforzar la estabilidad operativa en entornos desafiantes.
La estrategia también parece replicarse con éxito en el extremo norte del continente. En la mina Kensington, localizada en Alaska, la compañía ha reportado resultados igualmente alentadores, con intercepciones de alta ley en zonas previamente no explotadas. En particular, la zona Upper Kensington 30B arrojó un intervalo de 2.2 metros con 395.9 gramos por tonelada de oro. Este tipo de hallazgos renueva las perspectivas para un proyecto que, si bien ha mantenido producción constante, no había presentado descubrimientos de esta magnitud en años recientes.
Kensington ha sido una operación estratégica para Coeur desde hace más de una década. Su complejidad geológica exige modelos de exploración finos y una ejecución técnica precisa. La confirmación de nuevas zonas de alta ley podría abrir la puerta a redefiniciones en el plan de mina, optimizaciones en la extracción y, eventualmente, inversiones adicionales en infraestructura.
En ambos casos —Las Chispas y Kensington— la constante ha sido la apuesta por la reinversión en conocimiento geológico. En un entorno global donde la exploración tiende a concentrarse en áreas greenfield o en adquisiciones costosas, Coeur ha logrado demostrar que las minas en operación todavía tienen mucho por ofrecer, siempre que se mantenga una estrategia de investigación sostenida, respaldada por tecnología de punta y equipos técnicos con experiencia local.
Además, el impacto de estos descubrimientos no se limita al balance financiero de la empresa. En el caso mexicano, la continuidad del proyecto Las Chispas tiene implicaciones directas en términos de empleo, proveeduría regional y derrama económica. La comunidad de Arizpe, cercana a la operación, ha experimentado una revitalización en los últimos años, ligada a la actividad minera. Estos nuevos resultados refuerzan la posibilidad de mantener esa dinámica por más tiempo.
El modelo de Coeur también responde a una lógica de eficiencia operativa. Descubrir nuevos cuerpos mineralizados cerca de la infraestructura existente reduce significativamente los costos de desarrollo, acelera la incorporación de recursos a la producción y mejora la rentabilidad del activo. Esto cobra especial relevancia en un momento donde los márgenes operativos del sector están bajo presión por factores como la inflación, la regulación ambiental y las expectativas sociales.
Desde una perspectiva técnica, las leyes reportadas en ambas minas no solo son excepcionales, sino que también reafirman el potencial de exploración en jurisdicciones maduras. Tanto Sonora como Alaska han sido históricamente zonas activas en minería, pero los avances tecnológicos en geofísica, modelado 3D y perforación han abierto nuevas oportunidades para descubrir cuerpos antes invisibles a las técnicas convencionales.
En conclusión, los resultados de exploración presentados por Coeur Mining representan mucho más que cifras altas en oro y plata. Reflejan una filosofía empresarial basada en la creación de valor desde el conocimiento geológico, la eficiencia operativa y la confianza en el potencial aún no explotado de minas en operación. Para México y Estados Unidos, estos hallazgos son también un recordatorio del papel central que la minería sigue desempeñando en el desarrollo económico de regiones clave.

