Barrick Mining cerró un acuerdo para vender su última mina productiva de oro en Canadá, la Hemlo (Ontario), en una operación valuada en 1 100 millones de dólares. La transacción implica un pago inicial en efectivo de 875 millones, acciones de la compradora por 50 millones y pagos contingentes por otros 165 millones si los precios del oro alcanzan ciertos niveles.
La compradora, Carcetti Capital Corp., se renombrará como Hemlo Mining Corp. luego de tomar posesión. Para financiar la adquisición, Carcetti estableció un acuerdo de stream con Wheaton Precious Metals. Este acuerdo obliga a Wheaton a comprar el 13.5% de la producción de oro de Hemlo hasta que se entreguen 181 000 onzas; luego, un 9% hasta otras 157 330 onzas; y finalmente un 6% por la vida útil de la mina.
Esta venta cobra relevancia estrictamente económica: ocurre justo cuando el precio del oro registra cotas históricas. Barrick logra así extraer valor de un activo heredado. Analistas como BMO Capital Markets lo estimaban en 620 millones bajo supuestos a largo plazo; bajo cotizaciones actuales, ese mismo activo se valoraba hasta en 1 200 millones, lo que indica que Barrick obtuvo un precio superior al esperado si se considera el rendimiento de reserva por onza.
El comercio representa un cambio estratégico para Barrick. La empresa, bajo la dirección de su CEO Mark Bristow, continúa reduciendo su exposición al oro y redirecciona inversiones hacia el cobre. Proyecto tras proyecto, Barrick construye su futuro minero alrededor de ese metal.
La producción histórica de Hemlo es significativa: más de 21 millones de onzas de oro desde su descubrimiento, con 143 000 onzas reportadas en 2024, lo que representó alrededor del 3.5 % del total de la producción de Barrick ese año.
Aunque esta operación deja a Barrick sin minas activas en Canadá, la empresa mantiene en su portafolio varios proyectos exploratorios tempranos en ese país. Canadá sigue siendo considerado por Barrick como jurisdicción importante para posibles descubrimientos futuros.
Al mismo tiempo, Barrick ha vendido otros activos que ya no considera centrales, lo que le permitirá liberar capital para nuevas inversiones. El portafolio de cobre incluye proyectos de gran envergadura como Reko Diq en Pakistán, valorizado en unos 6 000 millones de dólares, y una expansión en Zambia que podría consolidar a la firma entre los principales productores mundiales de cobre.

