Un hombre observa solemnemente los hornos de la planta emblemática de Vanderbijlpark. Su mirada refleja el peso de la realidad industrial: ArcelorMittal Sudáfrica extiende los recortes laborales más allá de los 4 000 puestos, una cifra que arroja incertidumbre sobre el futuro del acero en la región.
La unión Solidarity confirmó que la compañía comunicó a sus empleados planes de recortes masivos que afectan no solo a las plantas de acero largo en Newcastle y Vereeniging, sino ahora también a Vanderbijlpark, núcleo estratégico de producción de acero plano. Esa cifra supera ampliamente los 3 500 despidos inicialmente anunciados. La medida se produce en medio de pérdidas persistentes: en el último semestre, AMSA reportó un déficit de 1 000 millones de rand (unos 56 millones de dólares), atribuible a ventas bajas, costos logísticos elevados, competencia local de reciclaje y presión de importaciones chinas .
Vanderbijlpark no es cualquier planta; su producción de acero plano contribuye al tejido de industrias clave como la construcción, telecomunicaciones, energía y transporte. Su impacto va más allá de la empresa, ya que sostiene cadenas de valor enteras. Aun así, la compañía insiste en que las conversaciones con el gobierno aún están en curso y se muestra limitada en lo que puede revelar públicamente.
Los retrasos en cierres anteriores mostraron una voluntad por parte del Estado de encontrar soluciones temporales, pero hoy esa sombra se extiende con mayor densidad. En febrero, se advirtió que el cierre de Vereeniging y Newcastle —junto con la caída en la demanda, las importaciones baratas y los elevados costos energéticos— podría desatar una ola de desempleo masiva, incluso más allá de la fábrica misma, poniendo en riesgo hasta 100 000 empleos indirectos en sectores como minería, fabricación y transporte.
Además, la crisis ya amenaza a proveedores. La mina de hierro Beeshoek, operada por Assmang, enfrenta cierre tras perder a su principal cliente, motos ArcelorMittal Sudáfrica. Esto podría implicar la pérdida de 688 empleos adicionales.
A pesar de los anuncios oficiales y la gravedad de la situación, la minería y el acero en Sudáfrica siguen aportando un valor esencial. Las infraestructuras y la construcción dependen de esta industria. ArcelorMittal ha instado al gobierno a reducir los aranceles a exportaciones de chatarra, imponer restricciones a importaciones y aliviar costos eléctricos y logísticos, como medidas para estabilizar operaciones .
Este episodio no solo expone la fragilidad de un sector estratégico ante tensiones económicas, sino que subraya el rol crucial de la minería como pilar de desarrollo. La minería en Sudáfrica no es solo un motor de empleo, sino un actor central en la reactivación industrial. La pregunta que deja esta situación es si el gobierno logrará convertir esa urgencia en acciones efectivas o seguirá dejando que el acero se enfríe en sus hornos.

