Dicen que los grandes matrimonios enfrentan tormentas. Y, en el caso de Tianqi Lithium y su socio IGO, la refinería de Kwinana en Australia está siendo exactamente eso: una tormenta industrial, financiera y estratégica. La primera planta de hidróxido de litio construida en suelo australiano no ha entregado los resultados esperados, en medio de una caída global en los precios del litio y complicaciones técnicas que han retrasado su producción.
Frank Ha, CEO de Tianqi Lithium, lanzó esta semana un mensaje claro y directo durante una conferencia con medios: está dispuesto a escuchar a su socio australiano si quiere discutir su salida del proyecto. Hasta ahora, IGO no ha hecho ningún movimiento oficial, pero el mensaje no podría ser más transparente: “Si no quieren ser parte, deben venir conmigo. Estoy abierto”, declaró Ha.
La relación entre Tianqi y IGO comenzó con ambición. Ambos comparten no sólo el reto de Kwinana, sino también la propiedad de uno de los yacimientos de litio más valiosos del mundo: la mina Greenbushes. Pero mientras Greenbushes continúa siendo una joya productiva, la refinería de Kwinana ha sido todo lo contrario: un activo problemático que ha generado pérdidas y dudas.
En julio, IGO informó que su confianza en la viabilidad de Kwinana era baja. La empresa reconoció públicamente que no veía un futuro claro para el proyecto en su forma actual, tras asumir pérdidas en sus estados financieros. En consecuencia, no sería sorprendente que la australiana busque una salida parcial o total de la participación del 49% que mantiene en el activo.
Sin embargo, Tianqi no está buscando nuevos socios. “Es como un matrimonio”, dijo Ha, reafirmando que la estructura de propiedad actual es la que quiere preservar. Y no se trata solo de una declaración romántica: cambiar de socio en un proyecto industrial de esta magnitud implica años de reestructuración, aprobaciones regulatorias y riesgos adicionales que la compañía china no está dispuesta a asumir.
Desde una perspectiva técnica, el panorama de Kwinana comienza a mostrar signos de mejora. Según Ha, la planta ha entrado en una etapa más eficiente y ya no se considera su cierre. De hecho, la empresa tiene una hoja de ruta clara para alcanzar su capacidad nominal de 24,000 toneladas anuales de hidróxido de litio, un componente clave en la fabricación de baterías para vehículos eléctricos.
Para el próximo año, Tianqi espera operar al 65% de esa capacidad. Esta cifra, aunque aún lejana del ideal, representa una mejora sustancial frente a los problemas enfrentados en 2023, cuando la producción fue prácticamente simbólica.
En el fondo, esta situación ilustra uno de los grandes desafíos de la industria del litio: pasar del extractivismo a la industrialización. Australia ha sido líder en la producción de litio en bruto, pero la conversión local del mineral en productos de valor agregado, como el hidróxido de litio, es una apuesta reciente. Kwinana debía ser el emblema de ese paso adelante, pero terminó siendo una advertencia sobre la complejidad de ese camino.
A pesar de esto, la industria minera sigue creyendo en el potencial transformador de este tipo de proyectos. La capacidad de procesamiento local no solo genera empleos, sino que también posiciona estratégicamente a los países productores en la cadena de suministro global de baterías. Si Tianqi logra estabilizar la operación, Kwinana podría convertirse en el caso de éxito que todos esperaban… solo que unos años más tarde.
Por ahora, todo indica que el futuro de la refinería dependerá en gran medida de las decisiones que tome IGO. ¿Seguirá como socio menor confiando en que Tianqi sacará adelante el proyecto? ¿O buscará salir y enfocarse en otros activos más rentables? Las próximas semanas podrían traer novedades importantes.
Lo que sí queda claro es que Tianqi no se está retirando. La empresa china sigue apostando por el mercado australiano, donde ha invertido más de mil millones de dólares en infraestructura y exploración. A pesar del bache, el compromiso sigue en pie, y eso es una señal positiva para una industria que necesita certidumbre más que nunca.
Además, el hecho de que Tianqi vea a Greenbushes y Kwinana como un paquete indivisible puede limitar las opciones de IGO. Salirse de uno, sin afectar su posición en el otro, no será sencillo. El CEO Ha fue claro: no se trata solo de números, sino de una visión industrial integrada que va desde la mina hasta el producto final.
En un contexto global donde la transición energética empuja la demanda de litio, cada activo cuenta. Aunque hoy el precio del mineral esté bajo presión, los fundamentos a largo plazo siguen siendo sólidos. El desafío será resistir la tormenta sin perder el rumbo. Y como en cualquier matrimonio, eso requiere diálogo, paciencia y decisiones difíciles.

