Desde que era niña, me impresionaba ver cómo Pemex dominaba el horizonte energético de México. Hoy esa misma empresa plantea transformar esas salmueras que antes desechaba en una mina de oportunidades.
Pemex detectó en 2025 concentraciones de litio en salmueras provenientes de sus operaciones petroleras en cinco estados, niveles similares a los de Bolivia, reconocidos por su riqueza en ese mineral . Estos hallazgos surgieron sin que Pemex realizara exploraciones adicionales: bastó perforar sus ya activas zonas productivas para descubrir ese “petrolitio”, una fuente estratégica que antes se consideraba residuo.
Se busca lanzar una nueva filial, Pemex Litio, dentro del Plan Energético 2025‑2030, para combinar la infraestructura existente con tecnologías de extracción directa (DLE), que permiten aislar litio en forma de carbonato o hidróxido, esenciales para baterías y tecnologías limpias . Esta movida representa un paso concreto hacia la diversificación energética impulsada por la administración de Claudia Sheinbaum, con un enfoque en la soberanía y el futuro energético del país.
México posee cerca de 1.7 millones de toneladas de reservas de litio distribuidas en 82 depósitos por 18 estados, con concentraciones destacables en Sonora, Puebla y Oaxaca. Aunque todavía no se han anunciado inversiones directas, se planea que el Fondo de Inversión Estratégica de Pemex, junto con Banobras y Hacienda, financie estudios y alianzas con universidades, centros de innovación y entidades públicas internacionales.
Esta apuesta combina lo mejor de ambos mundos: la fuerza institucional y de infraestructura de Pemex con un recurso estratégico en auge. Sin embargo, no está exenta de retos técnicos y operativos. Pemex no tiene experiencia en minería fuera del sector energético, la extracción de litio en arcillas todavía presenta dificultades, y el proceso exige cumplir con estándares ambientales elevados.
Aun así, considero que este movimiento podría cambiar la narrativa energética nacional. Pemex se transforma al convertir sus residuos en activos, y al colaborar con LitioMx, universidades y socios internacionales, allana el camino hacia una industria minera más diversa y verde. Si se controlan los riesgos, México puede posicionarse como un actor significativo en el mercado global del litio, sin renunciar a su visión de transición energética.

