Antofagasta plc reportó su mejor margen EBITDA desde 2021, al alcanzar un 58.8 % durante el primer semestre de 2025. El crecimiento de la producción de cobre, la reducción de costos y mayores ventas en sus principales operaciones explican este desempeño. La cifra representa un incremento de 12 puntos porcentuales respecto al mismo periodo del año anterior, reflejando una sólida gestión operativa en un entorno de mercado exigente.
El EBITDA de la minera chilena ascendió a 2,234 millones de dólares, un aumento del 60 % interanual. Este resultado responde a una mayor producción de cobre en los activos de Centinela y Los Pelambres, así como a un programa riguroso de eficiencia de costos implementado por la compañía. En concreto, los costos en caja disminuyeron en un rango de entre 12 % y 32 % por libra de cobre producida, gracias al aumento del volumen y a estrategias de competitividad sostenida.
Durante el semestre, la producción total de cobre creció un 11 %, mientras que las ventas de cobre subieron un 17 %. También se reportó un incremento del 53 % en las ventas de oro, lo que fortaleció aún más los ingresos consolidados de la firma. El beneficio antes de impuestos se ubicó en 1,162 millones de dólares, un aumento del 63 % frente al primer semestre de 2024.
Antofagasta también registró un aumento del 22 % en su flujo de caja operativo, que alcanzó los 1,812 millones de dólares, reforzando su posición para sostener inversiones clave y retribuciones a accionistas. La compañía ratificó su guía de producción anual, con un rango estimado entre 660,000 y 700,000 toneladas de cobre fino para 2025.
En cuanto a sus proyectos estratégicos, Antofagasta indicó avances en sus cuatro iniciativas principales. Destaca la expansión de la planta desaladora en Los Pelambres y el progreso en la construcción del segundo concentrador en Centinela, el cual tendrá una capacidad de procesamiento de 150,000 toneladas por día. Este desarrollo permitirá aumentar la producción en más del 30 % una vez en operación.
El sólido desempeño financiero y operativo se da en un contexto favorable para el cobre, metal clave en la transición energética global. Antofagasta ha sabido capitalizar esta coyuntura, sin descuidar los pilares fundamentales de eficiencia, control y sostenibilidad. La estrategia de reinversión y expansión productiva refuerza su papel como uno de los principales actores del sector minero en América Latina.

