Zelestra, filial del grupo sueco EQT, acelera una transformación energética en el sur de Perú. Su CEO para América Latina, José Luis García, confirmó que destinarán entre mil y mil quinientos millones de dólares en los próximos cinco años a plantas de energía renovable que abastecerán directamente a empresas mineras de cobre.
Perú ocupa el tercer lugar mundial en producción de cobre, y sus principales yacimientos se localizan en la región sur. Mineras como Freeport-McMoRan, MMG, Glencore, Anglo American y el Grupo México operan allí, y sus contratos de suministro energético a largo plazo están próximos a renovarse en los próximos tres años. García aseguró que los prestamistas han mostrado un fuerte interés en financiar la iniciativa, lo que acelera el plan de Zelestra.
Esta estrategia se apoya en el lanzamiento del parque solar San Martín, ubicado en Arequipa, con una capacidad de trescientos megavatios y una inversión de ciento setenta y siete millones de dólares. Representa la mayor planta solar en Perú y marca un hito en la transición energética hacia fuentes limpias en el país.
El siguiente paso en su hoja de ruta es el parque solar Babilonia, también en Arequipa, con doscientos treinta y ocho megavatios y una inversión estimada en ciento cuarenta millones de dólares. Además, datos del Ministerio de Energía y Minas indican que Zelestra avanza en al menos tres proyectos adicionales en el sur, con una capacidad combinada cercana a los cuatrocientos cincuenta megavatios.
García enfatizó que ya existen acuerdos con empresas de transmisión como Kallpa Energy para canalizar esa energía renovable hacia las operaciones mineras. Con este modelo, Zelestra busca no solo atender la demanda energética del sector minero, sino también fomentar la descarbonización de la industria extractiva.
Escalar este modelo impulsará el uso óptimo de fuentes limpias y reducirá la dependencia de combustibles fósiles. Además, aprovechar la generosa radiación solar del sur peruano permite maximizar la eficiencia energética, mientras que el despliegue de baterías e infraestructura híbrida podría garantizar un suministro firme y confiable.
En un plan regional a cinco años, Zelestra aspira a generar alrededor de tres gigavatios de energía renovable en América Latina. Aproximadamente la mitad se ejecutará en Chile, un 30 % en Perú y el restante 20 % en Colombia. El desarrollo contará con tecnologías solares, híbridas con almacenamiento y sistemas complementarios, lo que reforzará los sistemas eléctricos locales y permitirá escalar proyectos con menores riesgos financieros para las mineras.
Este modelo ofrece beneficios ambientales y económicos. El abastecimiento con energía renovable minimiza las emisiones de dióxido de carbono, reduce la exposición a la volatilidad de los precios de los combustibles y promueve la competitividad del cobre peruano en mercados globales que priorizan la sostenibilidad.
Además, la llegada de proyectos como San Martín y Babilonia impulsa el desarrollo local. Las inversiones en infraestructura energética con frecuencia generan empleo, capacitación técnica y oportunidades para proveedores regionales, fortaleciendo las economías del sur peruano.
A pesar de que la energía renovable en Perú aún representa un porcentaje limitado del mix —con centrales hidroeléctricas cubriendo cerca del 45 %, según datos gubernamentales— iniciativas de Zelestra contribuyen a diversificar y decarbonizar la matriz eléctrica nacional, sin descuidar el suministro estable que requiere el sector minero.
Algunos actores chinos dominan la distribución eléctrica en Lima y parte de la generación con fuentes convencionales, lo que ha sido un punto de análisis sobre concentración empresarial en el sector eléctrico. En este contexto, la entrada de capital europeo vía Zelestra introduce una competencia saludable y una orientación más directa hacia proyectos limpios.
Zelestra demuestra que es viable enlazar la expansión minera con la sostenibilidad. Su estrategia energética con foco en plantas renovables y contratos a largo plazo ante los próximos vencimientos de suministro muestra la oportunidad de alinear industrias extractivas con desarrollo bajo emisiones. El respaldo de entidades financieras también indica que el modelo de negocio es sólido y replicable en la región.

