El oro avanza 26 % en lo que va de 2025 según el informe semestral del World Gold Council, impulsado por un dólar debilitado, tensiones globales, demanda inversora y compras de bancos centrales. La estabilidad del metal precioso en los próximos meses dependerá de cómo evolucionen esas variables.
Por qué las tensiones geopolíticas favorecen al oro
Las incertidumbres políticas y económicas suelen trasladar flujo hacia valores refugio. En este contexto, el oro se beneficia si crecen los temores de estancamiento económico o recesión. El WGC considera que, bajo condiciones adversas, el precio podría subir hasta 15 % antes de fin de año. Eso refleja el comportamiento defensivo de inversionistas y bancos centrales frente al miedo global.
Riesgos y mögulo potencial
Aunque el mercado proyecta un alza moderada del 5 %, una mejora sorprendente en la economía global o una resolución de conflictos podrían provocar una corrección del 17 %. La vuelta al dinamismo del comercio internacional y un dólar más fuerte presionarían la cotización a la baja, equilibrando las expectativas alcistas actuales.
Factores técnicos y demanda institucional
El informe también destaca que nuevos actores institucionales, como aseguradoras chinas, están generando nueva demanda. Además, los indicadores técnicos muestran consolidación reciente, lo que puede servir de base para que el precio retome tendencia al alza, apoyado en la menor competencia del dólar.
Papel de los bancos centrales y la demanda del consumidor
Las compras oficiales de bancos centrales seguirán siendo un motor relevante, aunque algo por debajo de los niveles de 2022. A la par, los altos precios del oro limitan su uso por parte de consumidores, lo que podría derivar en un aumento del reciclaje de joyería u otros materiales. Este efecto impone un techo temporal a la demanda privada, aunque no resta el atractivo del metal en tiempos inciertos.
Panorama para el segundo semestre
La combinación de tasas de interés en descenso y persistente incertidumbre macroeconómica y geopolítica genera un entorno favorable para el oro. Aunque la trayectoria exacta dependerá del balance entre tensiones y reactivación global, la tendencia apunta a que el oro conservará su posición como activo seguro, con un recorrido incierto pero sólido.

