Almonty Industries lanzó una ambiciosa oferta pública en su debut en NASDAQ (símbolo: ALM), donde colocó 20 millones de acciones a US $4.50 cada una. La operación superó su meta inicial de US $75 M, alcanzando US $90 M y abriendo la puerta a una posible sobreasignación que eleve la cifra total a US $103.5 M. En las primeras horas de cotización, el precio de la acción subió a US $4.85, señalando una fuerte recepción del mercado.
Mientras tanto, en la Bolsa de Toronto, sus acciones bajaron 14.3% hasta C$6.70, lo que situó la capitalización bursátil en C$1.3 mil millones (aproximadamente US $950 M). A pesar de este retroceso puntual, Almonty consolida su estrategia con miras al fortalecimiento de su presencia en Estados Unidos, país que ya representa un mercado prioritario.
El traslado de su sede legal de Canadá a Delaware refrenda ese compromiso con el mercado estadounidense, un paso que le permite acceder más eficientemente a inversionistas institucionales y programas de financiamiento vinculados a minerales estratégicos.
Tungsteno: recurso geopolítico y apuesta surcorean
Estados Unidos no produce tungsteno desde 2015. La dependencia total de importaciones, principalmente de China, lo convierte en un insumo crítico en riesgo. China produjo más del 80 % del tungsteno global el año pasado. Frente a estas cifras, el Departamento de Defensa prohibirá a partir de 2027 la adquisición de tungsteno proveniente de China.
Almonty se posiciona como solución estratégica. Su mina de Sangdong en Corea del Sur iniciará operaciones este año, y junto con una planta de procesamiento cercana, espera producir hasta 4.750 toneladas anuales de óxido de tungsteno (WO₃). El sitio alberga uno de los depósitos de tungsteno más grandes del mundo por recursos inferidos, y de mayor ley.
La empresa ya firmó un acuerdo de 15 años con un actor del sector defensa, asegurando ventas estables de tungsteno para aplicaciones militares como municiones perforantes. La visión de Almonty es clara: sustituir al proveedor dominante y convertirse en el eslabón confiable de las cadenas de suministro de EE UU y Corea.
Almonty fortaleció su estrategia en Sangdong al asegurar un acuerdo exclusivo de offtake con SeAH M&S para su proyecto de molibdeno. SeAH comprará el 100 % de la producción, estimada en unas 5 600 toneladas anuales a partir de fines de 2026, durante los aproximadamente 60 años de vida útil de la mina. Esta alianza sitúa a Almonty en una posición privilegiada, pues consolida sinergias operativas y logísticas entre su mina de tungsteno y este nuevo proyecto —ambos ubicados en Sangdong—, reduciendo costos y optimizando infraestructura compartida.
Este movimiento estratégico de Almonty calza con la creciente demanda global de tungsteno y molibdeno, minerales críticos para la defensa y la industria tecnológica. EE. UU. y Corea del Sur han impulsado cadenas de suministro fuera de China, reactivando minas clave tras el aumento récord de precios y la restricción a las compras desde China. Dentro de este contexto, Sangdong emerge como un nodo vertical: minería, producción de tungsteno y molibdeno, y procesamiento a escala regional y global. Esta integración de activos posiciona a Almonty como un actor decisivo en la desdependencia de China, suministrando tanto a los mercados surcoreano como estadounidense.
Proyecciones, retos y visión a largo plazo
Almonty estima márgenes brutos de 48 % y mantiene una estructura financiera sana, con una baja proporción de deuda frente a su capital. Los analistas proyectan que sus acciones podrían escalar hasta cinco veces su valor inicial en NASDAQ, reflejando el atractivo que genera el suministro seguro de minerales críticos.
La compañía también opera la mina Panasqueira en Portugal y tiene activos en España y Australia, aunque su estrategia central se enfoca en Asia. Corea del Sur no solo importa el 95 % de su tungsteno, sino que promueve políticas activas para sustituir esta dependencia. En ese escenario, Sangdong no es solo una mina: es una solución geopolítica.

