El gobierno de Perú revirtió la controvertida decisión de reducir el área protegida alrededor de las emblemáticas Líneas de Nazca. Esta medida, adoptada a finales de mayo de 2025, había generado preocupación entre arqueólogos, ambientalistas y organizaciones internacionales por abrir la puerta al avance de la minería informal en una de las zonas culturales más emblemáticas del país.
Ubicadas a unos 400 kilómetros al sur de Lima, las Líneas de Nazca son un conjunto de más de 800 geoglifos que datan de hace más de 1,500 años. Han sido Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1994.
De 5,600 a 3,200 km²: el polémico recorte
La reducción del área de protección —de 5,600 km² a 3,200 km²— fue justificada por el Ministerio de Cultura bajo el argumento de estudios técnicos que delimitaban zonas de “valor patrimonial real”. Sin embargo, diversas voces advirtieron que este cambio dejaba fuera sitios aún no estudiados, que podrían contener artefactos prehispánicos de gran relevancia.
Lo más preocupante era el hecho de que muchas de las áreas excluidas coincidían con concesiones mineras, en las que operan alrededor de 362 mineros artesanales en proceso de formalización, según cifras del Ministerio de Energía y Minas. Además, se han documentado casos de minería ilegal activa en zonas cercanas a los geoglifos.
Reacción social e internacional
La medida fue duramente criticada. La Asociación María Reiche, organizaciones ambientales, expertos arqueológicos y entes internacionales como la UNESCO advirtieron que se trataba de una amenaza directa al patrimonio cultural y a la biodiversidad del desierto de Nazca.
Durante la primera semana de junio, se intensificaron las exigencias de restitución total del área protegida. Finalmente, el 8 de junio de 2025, el Ministerio de Cultura anunció la restitución inmediata de los 5,600 km² como zona intangible.
Nuevo plan de gestión y vigilancia
Como parte de la corrección, el gobierno anunció la creación de un panel técnico integrado por autoridades, científicos, representantes de la UNESCO y sociedad civil. Este grupo tendrá la responsabilidad de diseñar una nueva propuesta de zonificación y uso del suelo.
Además, se ha ordenado que en un plazo máximo de diez días se presente un nuevo plan de gestión para la zona. También se creará una nueva entidad gubernamental con funciones específicas de vigilancia, prevención y manejo del patrimonio.
Minería informal: la amenaza latente
Aunque la protección legal ha sido restaurada, el reto sigue siendo evitar daños por parte de mineros ilegales o en vías de formalización. Se requiere vigilancia efectiva, más allá del papel. La experiencia en otras áreas patrimoniales de Perú muestra que la ley, por sí sola, no garantiza protección sin fiscalización y voluntad política sostenida.
La minería, cuando es bien regulada y responsable, puede coexistir con el patrimonio. Pero en el caso de Nazca, cualquier actividad extractiva cerca de los geoglifos representa un riesgo irreparable.

