China, el principal productor mundial de cobre refinado, enfrenta una grave presión económica en su industria de fundición. Las tarifas que pagan las mineras a los fundidores —conocidas como TC/RCs— han caído a niveles negativos, obligando a los fundidores a pagar por procesar el concentrado. Sin embargo, en un giro inesperado, los altos precios del oro y otros subproductos están evitando recortes masivos de producción.
Caída de TC/RCs y exceso de capacidad
Desde 2021, la capacidad de fundición en China ha crecido un 25% y este año se espera que aumente otro 10%. Sin embargo, el suministro global de concentrado de cobre —la materia prima esencial— se mantiene limitado por cierres de minas en el extranjero. Esto ha llevado a una competencia feroz entre fundiciones por un recurso cada vez más escaso.
Los TC/RCs negativos indican que las fundiciones están pagando a las mineras o traders para procesar el concentrado, una situación que en otros contextos habría significado cierres inmediatos. El índice de referencia de Shanghai Metals Market registró el 18 de abril un mínimo histórico de -$34.71 por tonelada métrica.
El oro y el azufre salvan el negocio
Pese a la rentabilidad negativa de la actividad principal, las fundiciones siguen operando gracias a los ingresos de subproductos como el oro, la plata y el ácido sulfúrico. Un trader señaló que había escuchado de un acuerdo de TC/RC en -$80 por tonelada métrica, algo impensable en ciclos anteriores.
Las fundiciones más modernas, capaces de extraer eficientemente estos subproductos, están soportando mejor la presión. Por el contrario, instalaciones más antiguas y pequeñas podrían cerrar, aunque su participación en el total nacional es mínima.
Producción de cobre sigue creciendo
Lejos de reducirse, la producción de cobre refinado en China sigue creciendo. La consultora Mysteel proyecta un aumento del 10% para 2025, impulsado por la enorme expansión de capacidad. Benchmark Mineral Intelligence estima que la capacidad total alcanzará 12.78 millones de toneladas, un 8% más que en 2024.
Aunque en el primer trimestre del año la producción cayó un leve 0.5% interanual, el ritmo anualizado apunta a una rápida recuperación gracias al efecto amortiguador de los precios de los subproductos.

