La multinacional anglo-suiza Glencore ha iniciado conversaciones con los gobiernos de Queensland y de Australia para asegurar el futuro de sus instalaciones de procesamiento de cobre en Mount Isa y la refinería en Townsville. Esta medida sigue al anuncio de octubre de 2023 sobre el cierre de las minas de cobre subterráneas de Mount Isa para la segunda mitad de 2025, debido a la imposibilidad de extender su vida útil.
Reducción en el impacto laboral
Inicialmente, se estimaba que el cierre afectaría a alrededor de 1,200 empleados. Sin embargo, Sam Strohmayr, director de operaciones de los activos de zinc y cobre de Glencore en Australia, informó que, tras esfuerzos de reubicación, se espera que aproximadamente 500 empleados se vean afectados. La empresa está trabajando activamente para reasignar a la mayor cantidad posible de trabajadores en los próximos meses.
Desafíos en el mercado global
Glencore está evaluando el futuro de sus activos de procesamiento de cobre en un contexto de caídas significativas en los cargos de tratamiento y refinación, las más pronunciadas en 25 años. La competencia con fundiciones en países como China e Indonesia, que reciben subsidios gubernamentales sustanciales, ha complicado la viabilidad económica de las operaciones australianas.
Llamado a la intervención gubernamental
La empresa ha solicitado apoyo financiero a los gobiernos estatal y federal para mantener operativas las instalaciones de Mount Isa y Townsville. Este movimiento refleja una tendencia en la industria, ya que otras compañías, como Trafigura, también están buscando asistencia gubernamental para sus operaciones de fundición en Australia.
Importancia estratégica de las fundiciones
Richard Holtum, CEO de Trafigura, ha enfatizado que las instalaciones de procesamiento de minerales, como las fundiciones, deben considerarse “una cuestión de seguridad nacional”. Sin el apoyo adecuado, Occidente podría enfrentar dificultades para reducir su dependencia de China en el suministro de minerales críticos.
Conclusión
La minería y el procesamiento de minerales son pilares fundamentales para la economía australiana y la seguridad nacional. El respaldo gubernamental a estas operaciones no solo preserva empleos locales, sino que también fortalece la posición estratégica del país en el mercado global de minerales.

