Kathleen Quirk, CEO de Freeport-McMoRan, expresó su preocupación por el estado de la economía global tras la reciente imposición de aranceles por parte del gobierno estadounidense. Durante su participación en la conferencia CESCO en Santiago, Chile, uno de los foros más relevantes para la industria del cobre, Quirk alertó sobre el posible efecto de una recesión global.
Las nuevas tarifas, que oscilan entre el 10% y el 50%, han provocado una reacción inmediata en los mercados financieros y tensiones comerciales con China y la Unión Europea. En ese contexto, Quirk explicó que las guerras comerciales pueden frenar la inversión, cambiar los patrones de consumo y, en consecuencia, reducir la demanda de cobre.
“Un conflicto comercial prolongado puede alterar decisiones de inversión clave y frenar el crecimiento de sectores estratégicos que dependen del cobre”, enfatizó.
El rol central del cobre en la economía
El cobre es un insumo fundamental en la economía global. Su presencia en sectores como generación eléctrica, electrónica y construcción lo convierte en un barómetro económico. Por ello, se le conoce como el “Dr. Copper”.
La CEO subrayó que una baja en los precios del cobre, como la que se ha registrado recientemente, compromete el modelo de negocio de las mineras, que requiere inversiones multimillonarias a largo plazo.
“Es difícil justificar nuevas exploraciones o expansiones si el entorno económico global se torna incierto”, añadió Quirk.
Aranceles: una espada de doble filo
Aunque Quirk reconoció que los aranceles pueden representar beneficios inmediatos para Freeport-McMoRan —con un estimado de 400 millones de dólares en ganancias adicionales por año—, reiteró que el impacto a largo plazo puede ser perjudicial para la economía en general.
“El crecimiento de la industria minera no puede sostenerse si enfrentamos ciclos de recesión similares al de 2008”, advirtió.
Este punto es clave: aunque Freeport podría ganar más en el corto plazo, una contracción en la demanda global afectaría tanto a los productores como a las comunidades que dependen de la minería.
Producción nacional vs. mercado global
Freeport-McMoRan es el mayor productor de cobre de Estados Unidos y opera una de las dos fundiciones de cobre existentes en el país. Además, cuenta con importantes activos en Chile, Perú, Europa e Indonesia. Quirk manifestó su apoyo a la idea de fortalecer la producción nacional, alineándose con la política de la administración estadounidense de reducir la dependencia de China.
Esto tiene implicaciones positivas para la seguridad del suministro, la creación de empleo local y la reducción de emisiones ligadas al transporte internacional.
Perspectivas para la industria minera
La advertencia de Quirk se suma a las voces que llaman a la cautela ante una escalada comercial. Si bien la minería del cobre sigue siendo estratégica —especialmente en la transición energética—, el entorno geopolítico y económico puede determinar su ritmo de crecimiento.
La inversión minera es sensible a las señales del mercado. La incertidumbre por políticas comerciales afecta desde la exploración hasta la refinación y exportación. Sin reglas claras, las compañías podrían optar por esperar antes de comprometer capital a largo plazo.
Por eso, es importante entender que una minería sólida necesita estabilidad macroeconómica. Una demanda saludable de cobre, sostenida por un crecimiento industrial constante, favorece tanto a productores como a consumidores.

