A principios de 2025, Estados Unidos vivió una oleada sin precedentes de importaciones de oro. Esta fiebre dorada ha impactado fuertemente el balance comercial del país, elevando el déficit de bienes a niveles históricos.
Oro: refugio ante la incertidumbre
Las tensiones comerciales globales y los temores por los nuevos aranceles del gobierno de Donald Trump llevaron a inversores y comerciantes a mover físicamente grandes cantidades de oro hacia depósitos en Nueva York. Muchos temían que los metales preciosos fueran incluidos en nuevas tarifas, lo que disparó el precio del oro y generó oportunidades de arbitraje.
Solo en enero, Suiza —centro neurálgico del refinado de oro— exportó 192.9 toneladas métricas a EE.UU., el mayor volumen mensual desde 2012. En febrero, aunque la cifra bajó ligeramente a 147.4 toneladas, sigue siendo muy superior al promedio mensual.
Déficit comercial en máximos históricos
Las importaciones de metales preciosos explican en gran parte el aumento del déficit comercial. En enero de 2025, EE.UU. alcanzó un déficit de bienes de $131.4 mil millones de dólares, un 34% más que en diciembre. Las importaciones de suministros industriales, incluyendo barras de oro, se dispararon en $23.1 mil millones.
Aunque las importaciones de oro para inversión no se cuentan en el cálculo del Producto Interno Bruto (PIB), sí afectan otras métricas comerciales, generando inquietud en los mercados financieros y entre analistas que temen un escenario de estanflación o incluso recesión.
Inventarios en Nueva York al límite
Los depósitos de COMEX en Nueva York vieron un aumento drástico de existencias. Solo en febrero, las reservas crecieron en 9 millones de onzas en oro registrado y 17 millones en oro elegible, alcanzando niveles que no se veían desde la pandemia del COVID-19.
¿Qué impulsa esta fiebre del oro?
- Temor a aranceles: Los memorandos del gobierno de Trump sobre “aranceles recíprocos” generaron una reacción anticipada en el mercado.
- Incertidumbre económica: Con tasas altas, inflación persistente y tensiones globales, el oro volvió a ser refugio preferido.
- Arbitraje rentable: Diferencias de precio entre futuros en EE.UU. y el mercado spot en Londres incentivaron la migración física del oro.
Repercusiones económicas
- Distorsión del PIB: Aunque el oro para inversión no cuenta en el PIB, su volumen genera ruido en las estadísticas.
- Tensión en Londres: El traslado masivo de oro desde Londres a Nueva York redujo la liquidez del mercado europeo, encareciendo los préstamos respaldados por oro.
- Sentimiento inversor: La fiebre del oro refleja una falta de confianza en otros activos tradicionales y en la estabilidad política y económica.

