En un contexto de cambios geopolíticos, el presidente estadounidense Donald Trump recibe a su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, para firmar un acuerdo sobre minerales estratégicos. Esta reunión marca un tono menos hostil que las recientes declaraciones de Trump, quien había calificado a Zelenski de “dictador”. Ahora, el expresidente reconvertido en negociador busca asegurar el acceso de EE.UU. a los recursos mineros ucranianos a cambio del apoyo financiero y militar brindado en los últimos años.
Estados Unidos apuesta por los recursos minerales de Ucrania
El acuerdo permite a EE.UU. acceder a los recursos del subsuelo ucraniano, con un enfoque especial en minerales esenciales para la industria tecnológica y militar, como manganeso y grafito. Aunque no menciona la cifra de 500.000 millones de dólares que Trump deseaba incluir, establece un fondo conjunto de inversión en metales, hidrocarburos y proyectos estratégicos.
El mandatario estadounidense lo describe como una “red de seguridad” para Ucrania, destacando que la inversión en el sector minero mantendrá la presencia estadounidense en el país y contribuirá indirectamente a su estabilidad.
Implicaciones geopolíticas del acuerdo
Más allá del beneficio económico, este acuerdo refuerza el vínculo entre EE.UU. y Ucrania en un momento en que Europa observa con cautela el acercamiento de Trump a Vladimir Putin. La conversación entre ambos líderes el pasado 12 de febrero dejó en evidencia un cambio de estrategia que preocupa a aliados occidentales como Reino Unido y Francia.
Trump insiste en que Putin “cumplirá su palabra” si se alcanza un alto el fuego, pero ha cerrado la puerta a una posible adhesión de Ucrania a la OTAN. En cambio, el presidente estadounidense sugiere que Kiev podría recuperar parte del territorio perdido si se logra un acuerdo de paz.
Minería y estabilidad: ¿Un equilibrio posible?
La riqueza mineral de Ucrania, que representa aproximadamente el 5% de los recursos mineros mundiales, es clave para la producción de baterías, acero y tecnología avanzada. Sin embargo, gran parte de estos recursos siguen sin explotarse o están bajo control ruso en zonas ocupadas.
La estrategia de Trump sugiere que la inversión estadounidense en minería servirá no solo para asegurar el acceso a estos minerales, sino también para mantener una influencia estratégica en la región. Con la presencia de trabajadores estadounidenses en las minas, el gobierno de EE.UU. podría garantizar cierta estabilidad en el país sin comprometerse directamente en la guerra.
El acuerdo minero entre Trump y Zelenski redefine la relación entre EE.UU. y Ucrania, alejándola de la ayuda unilateral y enfocándola en una colaboración estratégica. Mientras Washington asegura recursos esenciales para su industria, Kiev obtiene una fuente de inversión clave en medio del conflicto. No obstante, la ausencia de garantías de seguridad y la postura de Trump hacia Putin generan incertidumbre sobre el futuro de Ucrania.

