Mark Bristow, líder de Barrick Gold, enfrenta uno de los mayores desafíos de su carrera. Después de tres décadas navegando por terrenos políticos complicados en África, la relación entre la minera y el gobierno militar de Malí está en su punto más tenso. La mina Loulo-Gounkoto, clave para la economía de Malí y la segunda mayor productora de oro del continente, es el centro de un conflicto con potenciales implicaciones globales.
Desde 2020, el régimen militar de Malí, liderado por el general Assimi Goita, ha cambiado el panorama minero del país. Ahora exige mayores regalías, participación estatal y el cumplimiento de un nuevo código minero. Estas demandas se suman a acusaciones de lavado de dinero contra directivos de Barrick y la detención de empleados clave, elevando la presión sobre Bristow y su equipo.
Historia y Valor Estratégico de Loulo-Gounkoto
Desarrollada durante dos décadas por Randgold (ahora parte de Barrick), Loulo-Gounkoto produce más de 700,000 onzas de oro al año. Este complejo minero genera alrededor del 14% de la producción total de Barrick y es un ejemplo del potencial de los recursos minerales en África. Sin embargo, su licencia clave expira en 2026, y el gobierno amenaza con dejarla vencer si no se cumplen sus exigencias económicas y regulatorias.
Bristow ha ofrecido aumentar la participación económica del gobierno al 55%, pero el régimen sigue buscando mayores beneficios financieros, impulsado por un contexto político en el que necesita fondos para combatir insurgencias islamistas y pagar a mercenarios del grupo ruso Wagner.
Impacto de la Geopolítica y Tendencias Regionales
La disputa no ocurre en un vacío. La influencia de Rusia en Malí, sumada al declive de actores tradicionales como Francia y Estados Unidos, está redefiniendo el balance de poder en la región. Países vecinos como Burkina Faso y Níger también han ajustado sus códigos mineros, mientras que Malí ha firmado acuerdos con otras grandes mineras como Resolute Mining y B2Gold para garantizar pagos millonarios en impuestos atrasados.
Estos cambios generan incertidumbre para futuros inversores, pero también reflejan una estrategia de los gobiernos africanos para maximizar los beneficios de sus recursos naturales.
Barrick Gold: Entre la Presión y la Resiliencia
A pesar de la presión, Barrick sigue comprometido con el desarrollo sostenible de Loulo-Gounkoto. Desde su entrada en Malí, ha invertido más de $10,000 millones y ha capacitado a trabajadores locales para minimizar la dependencia de expatriados. Este enfoque ha permitido operaciones resilientes incluso durante crisis políticas.
Sin embargo, el modelo de Bristow, basado en la negociación y la construcción de relaciones con líderes locales, enfrenta ahora una prueba significativa. Mientras el oro alcanza precios cercanos a máximos históricos, las operaciones de Barrick enfrentan costos operativos más altos y objetivos de producción incumplidos.
El Futuro de Loulo-Gounkoto
El resultado de esta disputa podría sentar un precedente para otros países en África que buscan renegociar términos con empresas mineras. Para Barrick, mantener Loulo-Gounkoto no solo implica proteger su reputación como líder en la minería responsable, sino también garantizar su posición en el mercado global.
Mientras tanto, Bristow permanece optimista y continúa buscando un acuerdo con el gobierno. Sin embargo, el tiempo se agota, y los próximos meses serán cruciales para definir el futuro de esta mina estratégica.

