El proyecto para reabrir la mina de carbón Grassy Mountain, ubicada en las Montañas Rocosas de Alberta, ha avanzado gracias a un reciente plebiscito local. Los votantes de Crowsnest Pass, con el 72% de apoyo, se han pronunciado a favor de la iniciativa. Esta mina tiene la capacidad de producir 4.5 millones de toneladas de carbón metalúrgico cada año y ocupa 2,800 hectáreas de terreno.
Northback Holdings, anteriormente conocida como Riversdale Resources y Benga Mining, lidera la propuesta. El conglomerado Hancock Prospecting, dirigido por la magnate Gina Rinehart, se encarga de la financiación del proyecto. La mina fue cerrada en 1983, pero la compañía busca reactivarla para abastecer la industria del acero.
Una historia marcada por controversias
La mina Grassy Mountain fue inicialmente propuesta en 2019. El gobierno de Alberta, en un intento por revitalizar la economía tras la pandemia y la caída de los precios del petróleo, levantó en 2020 restricciones sobre la minería a cielo abierto. Esta medida generó tanto apoyo como críticas. Sin embargo, en 2021, las autoridades provinciales rechazaron el proyecto, argumentando que implicaba riesgos ambientales, especialmente por contaminación por selenio en los cuerpos de agua cercanos. Tres tribunales confirmaron esa decisión.
A pesar de este rechazo, Northback Holdings no se detuvo. La compañía continuó presionando por la reapertura, prometiendo implementar medidas para gestionar los riesgos ambientales y mitigar los efectos negativos de la minería. Las autoridades, por su parte, mostraron interés en revisar el proyecto nuevamente.
El plebiscito: apoyo y crítica
El plebiscito realizado en Crowsnest Pass fue clave para el avance del proyecto. Un 72% de los votantes se mostró a favor de la reapertura de la mina, lo que, en apariencia, abre un camino favorable para Northback Holdings. No obstante, el plebiscito ha sido duramente criticado. Andrew Nikiforuk, editor colaborador de The Tyee, calificó la consulta de “fraudulenta”. Nikiforuk argumenta que la pregunta formulada no representaba la ubicación exacta del proyecto. Aunque la mina se encuentra en el municipio de Ranchland, este no participó en la votación, a pesar de ser el área directamente afectada.
El periodista también señaló que la campaña a favor del proyecto estuvo muy influenciada por propaganda corporativa. Para él, esta influencia distorsionó el proceso democrático, ya que los votantes no comprendieron la magnitud de las implicaciones del proyecto.
Implicaciones políticas y medioambientales
El proyecto de Grassy Mountain también ha sido influenciado por cambios políticos. En marzo de 2022, la entonces ministra de Energía de Alberta, Sonya Savage, suspendió las nuevas solicitudes de exploración de carbón. Sin embargo, en 2024, el nuevo ministro de Energía, Brian Jean, decidió dar luz verde a proyectos avanzados como Grassy Mountain. Esto permitió que el proyecto obtuviera el estatus de “proyecto avanzado”, lo que facilita la obtención de permisos.
Mientras tanto, la oposición sigue activa. Grupos ambientalistas y comunidades cercanas advierten que la mina puede afectar gravemente los recursos naturales de la región, incluyendo sus ecosistemas acuáticos y fauna local. Estas preocupaciones mantienen un ambiente de polarización en la comunidad.
El panorama local
A pesar de las críticas y las divisiones, muchos en Crowsnest Pass consideran que la reapertura de la mina puede ser beneficiosa para la economía local. La minería de carbón metalúrgico podría generar empleos e ingresos por las exportaciones. Sin embargo, este tipo de proyectos trae consigo una serie de desafíos ecológicos, como la posible contaminación del agua y la afectación de hábitats naturales.
Los partidarios del proyecto argumentan que los beneficios económicos superan los riesgos ambientales. Mientras tanto, los detractores insisten en que el impacto sobre el medio ambiente es inaceptable, especialmente cuando se trata de un área tan vulnerable como las Montañas Rocosas.

