Arabia Saudita está dando pasos estratégicos para consolidarse como un jugador clave en la industria global del aluminio y otros metales críticos. El país ha puesto en marcha un ambicioso plan de diversificación económica conocido como Visión 2030, con el objetivo de reducir su dependencia del petróleo y expandir su economía hacia sectores más sostenibles. Como parte de este plan, los metales y la minería han sido identificados como el “tercer pilar” de la economía, junto con el petróleo y el gas.
Una de las acciones más recientes para alcanzar esta meta es el intento de Saudi Arabian Mining Co. (Ma’aden), controlada por el estado, de adquirir una participación mayoritaria en Aluminium Bahrain B.S.C. (Alba), la mayor fundición de aluminio de Bahrein y una de las más importantes del mundo. Ma’aden anunció esta semana una serie de acuerdos relacionados con Alba, lo que refuerza su intención de convertirse en un actor predominante en el sector global del aluminio.
Bob Wilt, CEO de Ma’aden, confirmó en una entrevista desde Riad que el objetivo final es obtener el control mayoritario de Alba. Según Wilt, este movimiento es crucial para asegurar que Arabia Saudita se convierta en un centro global de procesamiento de minerales y metales críticos. El aluminio, en particular, se ha vuelto esencial para la transición energética, ya que es un material clave en la producción de energías renovables, infraestructura eléctrica y en la industria automotriz. Wilt expresó confianza en que el aluminio desempeñará un papel fundamental en el futuro de la energía limpia: “La transición energética no puede ocurrir sin el aluminio, así que si queremos ser un centro de minerales críticos, tenemos que controlar el suministro”.
Dentro de los acuerdos anunciados, Ma’aden adquirirá una participación del 21% en Alba de manos de Saudi Basic Industries Corp. (SABIC) por un valor superior a los mil millones de dólares. Además, está previsto que Ma’aden reciba nuevas acciones en Alba a cambio de sus activos de aluminio en Arabia Saudita como parte de un acuerdo de fusión con la empresa de Bahrein. El porcentaje final de Ma’aden en Alba dependerá de la debida diligencia en curso, pero la combinación de ambos recursos colocaría a la compañía entre los cinco mayores productores de aluminio a nivel mundial, según Wilt.
Este avance en la industria del aluminio se enmarca en una estrategia más amplia de Arabia Saudita para expandir su influencia en los mercados globales de metales y minerales. Además de su participación en Alba, Ma’aden ha formado alianzas estratégicas con el Fondo Soberano de Inversión del Reino para crear Manara Minerals, un vehículo de inversión destinado a la adquisición de activos mineros en el extranjero. Manara ha comenzado con fuerza, adquiriendo una participación del 10% en el negocio de metales base de la brasileña Vale SA.
La inversión en Vale no fue solo el primer movimiento de Manara, sino también una declaración de intenciones. “Después de esa compra, las líneas empezaron a sonar y todo el mundo está interesado en lo que Arabia Saudita está haciendo en el sector de los metales”, señaló Wilt, quien también actúa como CEO interino de Manara. “El mundo está viendo que Arabia Saudita está seriamente comprometida con la inversión global en activos y recursos mineros”.
El próximo objetivo de Manara es aumentar su acceso al cobre, un metal crítico para la electrificación y las energías renovables. Wilt confirmó que la compañía está explorando oportunidades en varios proyectos globales de cobre. En abril de este año, Manara fue uno de los postores que consideraron la adquisición de una participación en las minas de cobre de First Quantum Minerals Ltd. en Zambia. Además, la compañía también está en negociaciones para adquirir una participación en un proyecto de minería de cobre y oro en Pakistán.
Este enfoque integral para asegurar el control de recursos clave como el aluminio y el cobre demuestra la ambición de Arabia Saudita de jugar un papel fundamental en la transición hacia una economía más sostenible y menos dependiente del petróleo. Al dominar la producción y el procesamiento de metales esenciales, el reino busca posicionarse como un líder en la nueva economía verde, contribuyendo al suministro de materiales críticos necesarios para la electrificación, la energía renovable y la descarbonización global.

