El panorama de la transición energética en Estados Unidos enfrenta un momento crítico. La administración de Joe Biden, a través de la Oficina de Programas de Préstamos (LPO, por sus siglas en inglés) del Departamento de Energía, ha sido un pilar fundamental para el financiamiento de proyectos esenciales de minerales y reciclaje. Estos esfuerzos son vitales para asegurar el suministro de materiales estratégicos como el litio y el níquel, indispensables para la producción de vehículos eléctricos (EV). Sin embargo, la posibilidad de un cambio de administración en enero próximo ha encendido las alarmas entre las empresas mineras y recicladoras que dependen de estos fondos.
Empresas como Li-Cycle, ioneer, Lithium Americas y Redwood Materials, han acelerado sus gestiones para cerrar préstamos antes de enero. Esta urgencia se debe al temor de que una posible victoria del expresidente Donald Trump en las elecciones pueda poner en peligro la aprobación final de estos financiamientos. Trump, quien ha prometido “poner fin al mandato de los vehículos eléctricos”, es visto como un factor impredecible que podría ralentizar o incluso detener los fondos cruciales para la expansión de la producción de minerales en Estados Unidos.
La LPO, bajo la dirección del presidente Biden, ha aprobado cerca de 25 mil millones de dólares en préstamos condicionados a 21 empresas. No obstante, estos préstamos requieren un proceso exhaustivo de revisión antes de su desembolso, lo que ha generado incertidumbre entre los ejecutivos de la industria.
El mercado de minerales ha experimentado una caída en los precios del litio y el níquel durante este año, además de ventas de EV menores a las esperadas. Esto ha ahuyentado a muchos financistas privados, dejando a la industria minera, tradicionalmente conservadora, en una posición inusual donde depende en gran medida del apoyo gubernamental para continuar su crecimiento.
Las implicaciones de no asegurar estos préstamos son graves. Sin estas inyecciones de capital, muchos proyectos nacionales de minerales críticos podrían quedar paralizados en sus fases de planificación. Esto no solo afectaría la cadena de suministro de EV en Occidente, sino que también abriría la puerta para que competidores con lazos en China aumenten su cuota de mercado, inundando el mercado global con metales a precios bajos.
Entre los proyectos que dependen de estos préstamos se encuentran el proyecto de litio Rhyolite Ridge en Nevada de ioneer, que busca cerrar un préstamo de 700 millones de dólares, y el proyecto Thacker Pass de Lithium Americas, que ya ha comenzado con un financiamiento de 2.26 mil millones de dólares aprobado por la LPO. Ambos proyectos son fundamentales para garantizar un suministro suficiente de minerales críticos en Estados Unidos.
Mientras tanto, startups de reciclaje como Li-Cycle y Redwood Materials también están en la carrera por asegurar sus financiamientos. Li-Cycle, por ejemplo, sigue colaborando estrechamente con el Departamento de Energía para completar la documentación definitiva del préstamo.
El tiempo corre, y la posibilidad de que Trump regrese al poder ha generado un ambiente de nerviosismo entre los ejecutivos del sector. Algunos temen que, incluso si Trump no cierra la LPO, podría ralentizar el proceso de aprobación de préstamos hasta el punto de que muchos solicitantes desistan.
La incertidumbre política en torno a la próxima elección presidencial en Estados Unidos ha puesto a la industria minera y recicladora en una situación delicada. La capacidad del país para avanzar en la transición energética depende en gran medida del éxito de estos proyectos. De cara a 2025, las empresas están luchando contra el reloj para asegurar los financiamientos necesarios que les permitan mantenerse competitivas en un mercado global dominado por actores internacionales.

