El comercio en ring de la Bolsa de Metales de Londres (LME), uno de los últimos métodos de negociación abierta del mundo, enfrenta un futuro incierto. A pesar de que la mayoría de las empresas involucradas han reafirmado su compromiso con este método tradicional, las crecientes presiones económicas y el auge del comercio electrónico ponen en duda su viabilidad a largo plazo.
El ring tiene sus raíces en el siglo XIX, cuando los comerciantes de metales se reunían en la casa de café Jerusalén en Cornhill, en la City de Londres, para llevar a cabo sus negocios. Este sistema se formalizó en la LME y alcanzó su apogeo en la década de 1980, cuando alrededor de 30 empresas participaban en el comercio en ring. Con su característico círculo de asientos de cuero rojo y señales manuales complejas, el ring ofrecía un entorno único para la negociación de metales como el cobre y el aluminio.
Hoy en día, solo siete participantes permanecen activos en el ring, y la LME ha declarado que cerrará el piso si el número de miembros cae por debajo de seis o si el volumen de comercio en el segundo ring cae a menos del 75% del nivel del año pasado. Aunque la LME ha confirmado que los volúmenes actuales se mantienen por encima de este umbral, no ha especificado por cuánto margen, lo que alimenta la incertidumbre sobre el futuro del ring.
Uno de los mayores desafíos que enfrenta el comercio en ring es el costo. Mantener a los traders tanto en la oficina como en el piso de la LME puede costar hasta $1 millón al año. Este costo, combinado con una tendencia global hacia el comercio electrónico, ha reducido significativamente el número de participantes. Empresas como Societe Generale ya han decidido retirarse, lo que ha hecho que el número de miembros caiga peligrosamente cerca del umbral mínimo.
Además, el auge del comercio electrónico durante la pandemia de COVID-19 demostró que el ring no es indispensable. Durante ese tiempo, la LME cambió temporalmente a un sistema completamente digital, lo que llevó a algunos a cuestionar la necesidad de mantener el método tradicional. Un ejecutivo de la LME señaló que la transición a la negociación electrónica fue fluida y que no hubo diferencias notables en los precios, lo que podría indicar que el comercio en ring podría volverse obsoleto.
A pesar de estos desafíos, el comercio en ring todavía cuenta con el apoyo de muchos usuarios tradicionales de la LME, incluidos mineros e industriales que valoran el proceso de negociación sin la influencia especulativa. Para estos actores, el precio oficial determinado en el segundo ring es fundamental para las transacciones físicas, ya que está libre de flujos especulativos impulsados por algoritmos o fondos de asesoría comercial de materias primas (CTAs).
Sucden Financial, Marex Group, y otros participantes clave han reafirmado su compromiso con el comercio en ring, señalando su importancia para la industria. Sin embargo, la presión para reducir costos y la posibilidad de una transición completa a la negociación electrónica persisten.
El futuro del comercio en ring de la LME depende de varios factores, incluidos el costo, la tecnología y las decisiones de sus participantes. Mientras que algunos argumentan que el comercio electrónico es inevitable, otros defienden el valor único del ring en la determinación de precios oficiales para el comercio físico de metales.
Si bien el comercio en ring ha resistido la prueba del tiempo, su supervivencia a largo plazo no está asegurada. La LME deberá encontrar un equilibrio entre la tradición y la modernidad si quiere mantener vivo este método de negociación histórica en un mundo cada vez más digital. Sin el ring, la LME podría perder una parte de lo que la hace única en el panorama global de materias primas.

