El cambio climático se está convirtiendo en un factor determinante en la viabilidad de los proyectos mineros a nivel mundial. Según un reciente estudio de la firma de inteligencia de riesgos Verisk Maplecroft, aproximadamente el 25% de los proyectos mineros de cobre en todo el mundo enfrentarán un riesgo “alto” o “muy alto” de precipitación extrema para mediados de siglo. Este riesgo amenaza la producción de cobre, un metal esencial en la transición hacia energías limpias, con implicaciones económicas y sociales significativas.
Vulnerabilidad de las Regiones Mineras
Países como Canadá, Australia y la República Democrática del Congo (RDC) son particularmente vulnerables a las interrupciones relacionadas con el clima. Canadá, que alberga casi la mitad de los proyectos de cobre evaluados, verá cómo los sitios de alto riesgo se duplican de 16 a 42 para 2050. Australia, aunque en menor medida, también enfrentará un aumento en el número de proyectos en riesgo.
En México y la RDC, aunque el número de proyectos mineros es menor, el impacto del cambio climático también es significativo. Se prevé que el número de sitios de alto riesgo en México aumente de dos a siete para mediados de siglo, mientras que en la RDC, el número podría triplicarse de tres a nueve.
Impactos en la Producción y la Infraestructura
Los eventos de precipitación extrema pueden causar graves interrupciones en las operaciones mineras, afectando la seguridad de los trabajadores, dañando infraestructuras críticas como caminos de acceso y provocando fallos eléctricos. Estos problemas no solo afectan la producción, sino que también pueden tener repercusiones en las comunidades locales y en las cadenas de suministro globales.
En la última década, las lluvias intensas han obligado a suspender operaciones en minas de cobre en Chile, Perú y Australia, lo que ha resultado en pérdidas millonarias. La reconstrucción de estas instalaciones es costosa y consume mucho tiempo, lo que exacerba las pérdidas económicas.
Adaptación y Preparación para el Futuro
Dado el panorama actual, es esencial que la industria minera desarrolle planes de respuesta de emergencia y estrategias de adaptación que puedan mitigar los riesgos asociados con el cambio climático. La inversión en infraestructura resistente al clima y en tecnología para la gestión de agua será crucial para garantizar la sostenibilidad a largo plazo de las operaciones mineras.
Además, el estudio destaca la necesidad de colaboración entre gobiernos, empresas y comunidades para abordar los desafíos que presenta el cambio climático. Solo a través de un esfuerzo conjunto será posible minimizar los impactos negativos y asegurar que la producción de cobre continúe siendo viable en el futuro.
El Papel del Cobre en la Transición Energética
El cobre es un componente clave en la infraestructura de energías renovables y en la electrificación de la economía global. La creciente demanda de este metal en sectores como la energía eólica, solar y en la producción de vehículos eléctricos subraya la importancia de garantizar su suministro frente a las amenazas climáticas.
Sin embargo, a medida que aumentan los riesgos climáticos, es crucial que la industria minera y los responsables de políticas consideren formas sostenibles de explotar y gestionar este recurso. La resiliencia climática no solo es una cuestión de supervivencia para las empresas mineras, sino también para las economías y comunidades que dependen de ellas.

