El descarrilamiento de un tren en el Corredor de Lobito, una arteria comercial crucial entre la República Democrática del Congo (RDC) y el puerto de Lobito en Angola, ha generado una interrupción significativa en el transporte de minerales, incluidos concentrados de cobre. Este corredor, operado por Lobito Atlantic Railway (LAR), juega un papel vital en la economía de la región al facilitar la exportación de recursos naturales desde el interior del continente africano hacia los mercados internacionales.
Un corredor estratégico para minerales críticos
El Corredor de Lobito no es solo una vía férrea, sino un enlace estratégico que conecta las vastas reservas de minerales de la RDC con el puerto atlántico de Lobito. Esta infraestructura es crucial para las economías de la región, especialmente en un contexto global donde la demanda de minerales críticos, como el cobre y el cobalto, está en aumento debido a la transición hacia tecnologías energéticas más limpias.
El cobre, esencial para la fabricación de vehículos eléctricos y otras tecnologías verdes, es uno de los principales productos transportados a través de esta ruta. Cualquier interrupción en su flujo, como la causada por el reciente descarrilamiento, puede tener repercusiones significativas en las cadenas de suministro globales.
Impacto del incidente
El accidente ocurrió entre las estaciones de Cavimbe y Cangumbe, cuando un tren que transportaba azufre se descarriló, dañando unos 400 metros de la vía férrea. Aunque no se reportaron víctimas, el incidente ha obligado a LAR a priorizar el transporte de pasajeros y de combustibles, posponiendo temporalmente el transporte de azufre y concentrados de cobre.
LAR, una empresa conjunta respaldada por el comerciante global de materias primas Trafigura, el grupo de construcción portugués Mota-Engil y el operador ferroviario Vecturis, tiene la concesión de operar esta red ferroviaria de 1,300 kilómetros por 30 años. Desde su concesión en 2022, LAR ha estado trabajando para mejorar y mantener esta infraestructura crítica.
Perspectivas a futuro
La compañía ha asegurado que las reparaciones en la vía se completarán en un plazo de cuatro días, lo que permitirá reanudar el servicio de transporte de minerales tan pronto como sea posible. Sin embargo, este incidente resalta la vulnerabilidad de las cadenas de suministro que dependen de infraestructuras críticas como el Corredor de Lobito.
En un momento en que el acceso a minerales críticos se ha convertido en una prioridad para las economías occidentales, garantizar la seguridad y la operatividad continua de rutas como esta es fundamental. Tanto Estados Unidos como la Unión Europea han mostrado un creciente interés en asegurar vías de suministro estables y diversificadas para los minerales necesarios en la transición energética.

