El Gobierno de los Estados Unidos está reconsiderando ciertos aspectos de la prohibición impuesta a los diamantes rusos por el Grupo de los Siete (G7), tras recibir oposiciones significativas de países africanos, pulidores de gemas en India y joyeros en Nueva York. Esta medida, que fue acordada en diciembre y se extiende por toda la Unión Europea, marca uno de los cambios más significativos en la industria en décadas.
Desde marzo, los importadores en los países del G7 deben autentificar por sí mismos que los diamantes no proceden de Rusia, principal productor mundial de diamantes en bruto. En enero, se impusieron sanciones sobre las importaciones directas de gemas rusas.
Para septiembre, la prohibición de la UE exigirá que los diamantes de 0.5 quilates y superiores pasen por Amberes, un antiguo centro de diamantes en Bélgica, para obtener certificación de trazabilidad utilizando blockchain. No obstante, se ha sabido que las potencias del G7 acordaron que Amberes sería el primer centro lógico, añadiéndose otros más tarde.
Sin embargo, recientemente, tres fuentes indicaron que Washington ha reducido su entusiasmo en hacer cumplir la trazabilidad y que las discusiones sobre la implementación del rastreo se han estancado. Aunque un alto funcionario de la administración Biden afirmó que EE.UU. sigue comprometido con el G7 y que buscarán asegurarse de que se encuentre el equilibrio correcto para no perjudicar excesivamente a Rusia y asegurar que todo sea implementable.
El establecimiento de un mecanismo de trazabilidad que satisfaga todas estas consideraciones aún está en debate, con la administración indicando que no se han retirado de la idea, pero tampoco pueden confirmar que este estará en funcionamiento para el 1 de septiembre.
Impacto y Críticas
Los presidentes de Angola, Botsuana y Namibia escribieron en febrero a los líderes del G7 diciendo que un punto de entrada preestablecido para el mercado del G7 sería injusto, infringiría libertades y dañaría ingresos. Estas naciones representan el 30% de la producción de diamantes.
Cualquier suavización de la prohibición gradual plantea riesgos de dejar lagunas que permitan la entrada de diamantes rusos en las boutiques de Nueva York, Londres y Tokio, una amenaza resaltada cuando las autoridades belgas incautaron piedras rusas sospechosas por millones de dólares en febrero.
Los defensores de las sanciones sostienen que un mecanismo de trazabilidad es necesario para entregar una prohibición robusta y que sin la plena participación de los Estados Unidos, que representa el 50% del mercado de joyería de diamantes del G7, no puede ser efectiva. Un funcionario belga familiarizado con las negociaciones afirmó que es esencial mantener la determinación de mantener cerradas firmemente las lagunas.

