La administración del presidente Andrés Manuel López Obrador ha marcado una nueva era para la minería en México con significativas reformas legislativas. Desde la nacionalización del litio hasta la introducción de complejas modificaciones en la gestión de residuos y el uso del agua, estas políticas buscan remodelar el paisaje del sector extractivo en el país. No obstante, la suspensión de la entrega de nuevos permisos mineros desde 2018 ha generado una atmósfera de incertidumbre que ha paralizado parcialmente al sector.
Nacionalización del Litio
En abril de 2022, el gobierno mexicano implementó una reforma que nacionalizó el litio, creando la empresa estatal LitioMX. Aunque se prometió que esta entidad gestionaría los recursos de litio del país, aún prevalecen dudas sobre su operatividad efectiva y su capacidad para manejar estos recursos de manera eficiente. Esta decisión también ha desencadenado intentos de revocar concesiones de litio previamente otorgadas, lo cual ha puesto a México en una posición vulnerable frente a posibles arbitrajes internacionales.
Cambios en la Concesión y Uso de la Tierra
La reforma más reciente, promulgada en mayo de 2023, incluyó cambios significativos en la duración y renovación de las concesiones mineras, así como en la preferencia de uso de la tierra para actividades mineras. Anteriormente, las concesiones eran otorgadas por 50 años con posibilidad de extensión a 100 años, pero ahora se limitan a 30 años con dos renovaciones posibles de 25 años cada una. Además, se eliminó la expropiación de terrenos para minería a menos que se declare de utilidad pública, y se prohibió la minería submarina y en áreas naturales protegidas.
El Rol del Estado y las Implicaciones para la Inversión
Aunque las reformas pretenden fortalecer el control del Estado sobre los recursos naturales, han generado preocupaciones sobre la seguridad jurídica en México como destino de inversión minera. La falta de reglamentaciones claras y la posibilidad de acciones de inconstitucionalidad contra algunas de estas reformas contribuyen a un clima de incertidumbre que puede desalentar la inversión extranjera y afectar el desarrollo económico del país.
Impacto en la Comunidad y el Medio Ambiente
Las reformas también buscan priorizar el uso del agua para consumo humano sobre la minería y establecer controles más estrictos sobre la explotación de recursos en territorios indígenas. Aunque estas medidas son bien vistas desde una perspectiva de derechos humanos y protección ambiental, plantean nuevos desafíos para las empresas mineras que deben adaptarse a un marco regulatorio más riguroso.
Futuro de la Minería en México
El futuro del sector minero en México dependerá en gran medida de cómo se manejen estas reformas en los próximos años y cómo responda la industria a estos nuevos desafíos regulatorios. Con las elecciones de 2024 en el horizonte y la potencial reconfiguración del poder legislativo, el sector minero podría enfrentar más cambios y posiblemente nuevas oportunidades de crecimiento.

