La economía mexicana presenta un panorama mixto al inicio de 2024, marcado por la resiliencia de algunos sectores frente a los desafíos y la contracción de otros. Específicamente, la minería ha experimentado una disminución interanual del 1.6% en enero, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Esta caída contrasta notablemente con el crecimiento global de la producción industrial del país, que se elevó a un 2.9% interanual en el mismo periodo, impulsado principalmente por el sector de la construcción.
El desempeño de la construcción, con un impresionante incremento interanual del 17.9%, junto con modestos aumentos en la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, así como en el suministro de agua y gas (0.6%) y las manufacturas (0.1%), señalan una diversificación en las fuentes de crecimiento industrial. A nivel mensual, el Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI) muestra un aumento del 0.4% en enero de 2024 comparado con el mes anterior, destacándose avances en la construcción (2.2%) y manufacturas (0.2%), pero con retrocesos en la minería (0.4%) y en la generación de energía eléctrica y suministro de agua y gas (0.8%).
Durante el año 2023, la producción industrial en México registró un crecimiento anual del 3.5%, con un notable repunte del 15.6% en el sector de la construcción. Dentro de este sector, sobresale un incremento del 78.7% en la construcción de obras de ingeniería civil, reflejando un mayor gasto público en proyectos prioritarios en el sur del país, como el emblemático Tren Maya. Este auge en la construcción contrasta con la lenta recuperación del PIB mexicano post-pandemia, que aunque registró un aumento del 3.9% en 2022, sigue marcado por la profunda contracción de 8.8% en 2020.
México, uno de los últimos países de Latinoamérica en recobrar su PIB tras la crisis del Covid-19, enfrenta un 2024 con expectativas de crecimiento económico del 3% según estimaciones gubernamentales, aunque expertos advierten sobre una posible desaceleración más pronunciada.
Este escenario mixto en el sector industrial mexicano plantea interrogantes fundamentales sobre las políticas económicas y estrategias de desarrollo que el país debe adoptar. La disminución en el sector minero, un tradicional pilar de la economía, sugiere la necesidad de revisar y potencialmente reformar las prácticas y regulaciones en este ámbito, buscando su modernización y sostenibilidad. Por otro lado, el dinamismo en la construcción evidencia el impacto positivo de la inversión en infraestructura, no solo como motor de crecimiento económico sino también como una vía para la mejora de las condiciones de vida y el bienestar social.
Para enfrentar los retos y aprovechar las oportunidades que se presentan, México debe continuar diversificando su matriz productiva, fortaleciendo sectores emergentes y consolidando aquellos tradicionales con potencial de innovación y desarrollo sostenible. La planificación estratégica, la inversión en tecnología y la sostenibilidad ambiental serán claves para construir una economía más resiliente y competitiva en el escenario global.

