En el corazón de la discusión sobre el futuro de la minería en México yace una propuesta presidencial que ha sacudido los cimientos del sector: la prohibición de la minería a cielo abierto. Esta medida, presentada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, no solo plantea un cambio radical en la explotación mineral del país sino que también invita a reflexionar sobre el equilibrio entre la preservación ambiental y el desarrollo económico.
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La Controversia de la Minería a Cielo Abierto
La minería a cielo abierto, una práctica que contribuye con un 59% del valor de la producción minera nacional, se encuentra en el ojo del huracán tras la propuesta de reforma constitucional presentada al Congreso. Esta medida, según expertos y actores del sector, podría tener consecuencias graves para la economía mexicana y el sustento de miles de personas que dependen directa o indirectamente de esta actividad.
Desde el inicio de su mandato en 2018, López Obrador ha marcado una postura firme contra prácticas que considera perjudiciales para el medio ambiente y la salud pública, como la importación de maíz transgénico y la explotación energética mediante el fracking. Su administración ha visto una paralización casi total en la concesión de nuevas licencias mineras y ha introducido reformas legislativas que amplían el poder estatal sobre el sector, afectando especialmente la exploración mineral.
La propuesta de prohibición ha sido criticada por figuras prominentes de la industria, como Armando Ortega, presidente del comité de minería de la Cámara de Comercio de Canadá en México, quien la califica de “desafortunada” y contraproducente para la reputación del sector. Argumenta que asocia erróneamente la minería a cielo abierto con un desdén por el cuidado ambiental, ignorando los esfuerzos y las inversiones realizadas para asegurar operaciones sostenibles.
Impacto Económico y Ambiental
La Secretaría de Economía registra 264 minas a cielo abierto en México, concentradas principalmente en estados como Sonora, Zacatecas, San Luis Potosí y Chihuahua. Estas minas son vitales no solo para la economía local sino también para el mercado laboral, generando más de 2 millones de empleos directos e indirectos y aportando significativamente al fisco nacional.
La Asociación de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México (AIMMGM) destaca que, más allá de los beneficios económicos, las áreas minadas ofrecen la posibilidad de una recuperación total post-explotación, un punto a menudo pasado por alto en los debates sobre sostenibilidad.
Sin embargo, la transición hacia prácticas más sostenibles no es sencilla. La prohibición de la minería a cielo abierto, según expertos, podría incrementar los costos de producción y reducir el abasto de minerales esenciales, con consecuencias a largo plazo para el consumidor y la industria nacional.
Llamado a la Acción y el Futuro del Sector
Frente a estos desafíos, la industria minera y sus representantes instan a los legisladores a reconsiderar la iniciativa presidencial. Buscan un equilibrio que permita proteger el medio ambiente sin sacrificar el desarrollo económico y la viabilidad de la minería en México. Raúl García Reimbert, presidente del Colegio de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México, enfatiza la importancia de informar adecuadamente a los legisladores sobre las prácticas responsables del sector, especialmente en el uso del agua.
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La discusión en torno a la minería a cielo abierto en México es, en última instancia, un reflejo de un debate global sobre cómo conciliar la necesidad de recursos naturales con el imperativo de proteger nuestro planeta para las futuras generaciones. La decisión del Congreso, y el rumbo que tomará el sector minero en México, serán indicativos del compromiso del país con ambos objetivos.
Con información de BNamericas

