En agosto de 2022, el mundo fue testigo de una tragedia en la mina El Pinabete, Coahuila, México, donde dos de los diez mineros atrapados fueron encontrados después de una intensa búsqueda. Este incidente no solo pone de manifiesto los riesgos inherentes a la minería de carbón, especialmente en operaciones pequeñas y no reguladas, sino que también plantea preguntas críticas sobre las políticas energéticas de México, en particular el apoyo del presidente Andrés Manuel López Obrador a la industria del carbón y a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
El Desastre en Detalle
El 3 de agosto de 2022, los mineros de El Pinabete quedaron atrapados bajo tierra cuando una pared del túnel colapsó, provocando una inundación en toda la mina. Este evento trágico no solo fue una desgracia humanitaria, sino que también sacó a la luz la falta de inspecciones laborales adecuadas, según reportes de Reuters. Las operaciones de rescate, que duraron 512 días y resultaron en la extracción de 2.3 millones de metros cúbicos de roca y tierra, finalmente revelaron los restos de dos mineros a 62 metros de profundidad.
Las Implicaciones de la Tragedia
El suceso de El Pinabete ha generado un debate necesario sobre la seguridad en las minas de carbón en México. La falta de regulación y supervisión en minas pequeñas no solo pone en peligro la vida de los trabajadores, sino que también plantea serias preguntas sobre la responsabilidad corporativa y gubernamental.
Políticas Energéticas en Juego
El apoyo de López Obrador a la CFE y a la industria del carbón es un pilar de su política energética. Sin embargo, este evento obliga a reconsiderar la dependencia de México en el carbón, una fuente de energía no solo peligrosa para sus trabajadores, sino también perjudicial para el medio ambiente.

