La economía mexicana ha confirmado su robustez en el año 2023, evidenciando un crecimiento sostenido y significativo. Con un aumento del 1.1% en el tercer trimestre, el país ha registrado su mejor desempeño en los últimos cuatro trimestres, superando incluso las expectativas iniciales del 0.9%. Este avance marca un hito importante, siendo la primera vez desde 2015 que México experimenta ocho trimestres consecutivos de crecimiento positivo.
Este fenómeno económico no es un hecho aislado, sino el resultado de una serie de factores internos clave que han jugado un papel crucial. El consumo interno, apoyado por un sólido mercado laboral y remesas récord, ha sido un motor fundamental en este proceso. Además, la inversión tanto pública como privada ha mostrado un incremento notable, contribuyendo significativamente a este crecimiento.
El Banco de México (Banxico) y diversas instituciones financieras, como Monex, Citibanamex y Moody’s Analytics, proyectan que el Producto Interno Bruto (PIB) de México mantendrá una trayectoria ascendente, con estimaciones que oscilan entre el 3.3% y el 3.7% para todo el año 2023. Estas cifras, si se confirman, situarían a México en una de sus mejores posiciones económicas de los últimos 15 años.
Sin embargo, no todo es un camino despejado. Expertos como Alfredo Coutiño de Moody’s Analytics advierten sobre el riesgo de un sobrecalentamiento de la economía, en un contexto donde la política monetaria sigue siendo restrictiva. A pesar de estos desafíos, el crecimiento de México en 2023 ha sido calificado como sorprendente por analistas como Rafael de la Fuente de UBS para América Latina.
Al desglosar este crecimiento por sectores, se destaca la importancia de las actividades primarias o agropecuarias, que avanzaron un 2.6% en el trimestre de julio a septiembre. Las actividades secundarias o industriales y las terciarias o de servicios también mostraron un crecimiento positivo, con un 1.3% y un 0.9% respectivamente. Este patrón de crecimiento refleja una economía diversificada y resiliente.
Dentro de las actividades secundarias, la construcción emerge como un pilar central, reportando un crecimiento acumulado del 13.7% anual, el mejor desde 1996. Instituciones financieras como Banorte y Banco Base destacan el impacto significativo de las obras de infraestructura del gobierno federal en este sector.
El consumo también desempeña un papel crucial. Instituciones como Ve por Más resaltan la influencia del bajo desempleo y la confianza del consumidor en el crecimiento del comercio minorista, que supera el crecimiento general de la economía.
Mirando hacia el futuro, se anticipa que la economía mexicana comience a mostrar signos de desaceleración debido a factores externos como la menor actividad económica en Estados Unidos y los efectos de las políticas monetarias. Sin embargo, el Inegi prevé un leve tropiezo de la economía en octubre de 0.1%, lo que indica que aún existen desafíos por delante.
En conclusión, el panorama económico de México en 2023 es uno de crecimiento y oportunidades, pero no exento de desafíos. La fortaleza mostrada por sectores clave como la construcción y el consumo son indicativos de una economía en expansión, aunque será crucial monitorear los factores de riesgo y ajustar las políticas económicas en consecuencia para mantener este impulso positivo.

