Naguib Sawiris, magnate egipcio y la segunda persona más acaudalada de Egipto, está dando un paso audaz hacia uno de los tesoros minerales aún no explotados: el proyecto Reko Diq. Esta adquisición potencial lo consolidaría aún más en la elite de inversionistas en minería a nivel mundial.
Ubicado en la región fronteriza de Baluchistán, colindante con Afganistán e Irán, Reko Diq se distingue por ser uno de los yacimientos de cobre y oro más grandes y vírgenes del planeta. El proyecto ha sido objeto de atención durante más de diez años, y se prevé que, una vez en marcha, pueda generar 200,000 toneladas de cobre y 250,000 onzas de oro anualmente a partir del 2028 y durante, al menos, cuatro décadas.
El interés de Sawiris no es fortuito. A través de su empresa, La Mancha Holdings, ha invertido en gigantes de la producción de oro como Endeavour Mining. Para él, Reko Diq es más que una simple inversión; representa una oportunidad para profundizar sus raíces en Pakistán. “Conozco el país, tengo amigos aquí (…) Queremos estar en el lado pakistaní, porque llevo aquí 25 años”, mencionó.
Pero Sawiris no es el único con ojos en este codiciado premio. Mark Bristow, CEO de Barrick Gold, que tiene una participación del 50% en el proyecto (el otro 50% pertenece a Pakistán y la provincia de Baluchistán), reconoció un renovado “interés” de las multinacionales en Reko Diq. Incluso el fondo soberano de Arabia Saudí ha mostrado inclinaciones hacia este proyecto.
No obstante, Sawiris confía en su ventaja única. Con una diversidad de inversiones que van desde la minería hasta el turismo, y una familiaridad de larga data con Pakistán, se siente optimista acerca de su posición en la puja por Reko Diq.
Con un valor neto de $5.610 millones, Sawiris sigue a su hermano menor, Nassef Sawiris, que encabeza la lista de los más ricos en Egipto y en el mundo árabe. Sin embargo, con movimientos como este, Naguib Sawiris está demostrando que no se quedará atrás en la carrera por el legado minero global.

