Las importaciones chinas de cobre experimentaron una disminución del 5,8% en septiembre en comparación con el año anterior, como indican los datos proporcionados por la Administración General de Aduanas el pasado viernes. Esta cifra arroja un total de 480.426 toneladas métricas, teniendo en cuenta el cobre ánodo, refinado, aleado y semiacabado.
Factores detrás de la tendencia
El comportamiento de las importaciones puede atribuirse a múltiples factores. La producción nacional de cobre refinado en China ha demostrado ser fuerte durante el año, alcanzando cifras récord en septiembre. Esto ha disminuido considerablemente la necesidad de adquirir cobre del extranjero.
Además, la decisión de Estados Unidos de aumentar sus tasas de interés afectó directamente la demanda de importaciones de cobre. Como comenta He Tianyu, analista especializado de CRU en Shanghái, el cobre es a menudo utilizado como colateral para financiamiento.
No obstante, es vital destacar que, pese a la disminución anual, las importaciones en septiembre vieron un alza del 1,5% en comparación con agosto. Esto se puede atribuir a la reanudación de la actividad industrial después del receso estival y al incremento en el consumo relacionado con las celebraciones de la Semana Dorada. Sectores como el de los electrodomésticos, vehículos eléctricos y energías renovables han generado una demanda sustancial de cobre.
Por otro lado, las existencias en la Bolsa de Metales de Londres influenciaron los precios a nivel mundial, favoreciendo la rentabilidad de las importaciones en el mes de referencia.
Perspectivas futuras
Mirando hacia el futuro, He Tianyu anticipa que las importaciones de cobre para el último trimestre no mostrarán un aumento significativo. La razón principal radica en la suficiente oferta interna y una demanda estacionalmente débil. Además, el ritmo de recuperación económica de China, más pausado de lo esperado, junto con la crisis inmobiliaria, limitarán aún más el crecimiento de la demanda. El panorama a corto plazo sugiere un consumo de cobre relativamente estable.
Finalmente, en el transcurso de los nueve primeros meses, las importaciones de cobre en bruto y derivados han caído un 9,5% en comparación con el año anterior, lo que se traduce en 3,99 millones de toneladas.

