En el competitivo mercado mundial del oro, Mali ha emergido como un fuerte protagonista africano. La nación, rica en recursos, ha estado captando la atención internacional debido a sus significativas producciones del metal precioso. Según las recientes declaraciones de un funcionario del Ministerio de Minas, hay razones para ser optimistas acerca de los números que Mali presentará para el 2023.
Mamadou Sidibe, jefe del departamento de estadísticas del Ministerio de Minas, compartió con Reuters cifras prometedoras. A finales de agosto, la producción de oro de Mali se situó en 45,4 toneladas, superando la proyección inicial de 43 toneladas. Dicha producción proviene principalmente de minas cuya propiedad recae en gigantes industriales como Barrick Gold, B2Gold, Resolute Mining, Allied Gold y Endeavour Mining.
Lo interesante es que las expectativas para el cierre del año son aún más alentadoras. Se espera que la producción anual alcance, e incluso supere, las 67,7 toneladas previstas. De mantenerse esta tendencia, se podrían alcanzar cifras de hasta 68,2 toneladas. Sidibe expresó con confianza: “Si se mantiene esta tendencia, creemos que se alcanzarán las previsiones para 2023, o incluso se superarán”. Estas afirmaciones se fundamentan en el hecho de que, tradicionalmente, el cuarto trimestre del año suele ser fuerte en términos de producción.
Para contextualizar, es esencial mirar al pasado reciente. En 2022, la producción de oro industrial de Mali alcanzó un impresionante total de 66,2 toneladas. Con las cifras de este año superando las previsiones, la nación africana está claramente en una trayectoria ascendente en cuanto a la minería de oro se refiere.
Este crecimiento no solo refleja la riqueza mineral del país, sino también la capacidad de sus operadores mineros para capitalizar y optimizar la producción. Las inversiones en tecnología, infraestructura y capacitación son esenciales para estas cifras, y es evidente que las principales compañías mineras están comprometidas con la causa.

