Desde las profundidades del suelo mexicano hasta los motores eléctricos en las calles, el litio se perfila como el oro blanco del siglo XXI. Una empresa, De Luna Lithium Battery, pretende convertirse en el estandarte de esta revolución, aunque ha decidido hacer algunos cambios estratégicos importantes en su mapa de ruta.
Recientemente, la empresa tomó la decisión de mover una inversión de $80 millones, previamente destinada para Sonora, hacia el Estado de México. La razón detrás de este movimiento, según Giovanni De Luna, CEO de la compañía, se debe a cambios dentro del Gobierno estatal de Sonora y a la lentitud en la definición de la ubicación original para su inversión.
Sin embargo, este cambio puede verse como una oportunidad más que como un obstáculo. El complejo en el Estado de México, que abarca unos impresionantes 30,000 metros cuadrados, con 10,000 de ellos techados, se espera que produzca 20,000 paquetes de baterías anuales. Y aunque estos paquetes inicialmente usarán litio importado de China, la visión a largo plazo es clara: aprovechar las reservas de litio de México.
El escenario global se está reconfigurando. A pesar de que China domina la producción de baterías de litio con un colosal 79%, el viento sopla hacia otro rumbo. Las tensiones geopolíticas y las políticas proteccionistas están llevando a las empresas a buscar proveedores regionales. Esto es algo que De Luna reconoce y que espera capitalizar.
“Varias empresas que nos han contactado comparten el mismo objetivo: satisfacer la demanda de sus clientes que buscan alejarse de los proveedores chinos debido a futuras restricciones gubernamentales”, afirma De Luna.
Europa, y particularmente Alemania, también están poniendo su mirada en el litio, posicionándose para ser grandes jugadores en este mercado. Alemania ya cuenta con el 11% de la producción mundial y se espera que siga aumentando.
Finalmente, el ambicioso plan de De Luna Lithium Battery de utilizar litio mexicano sigue en pie, aunque todavía distante. Con una inversión de 36.8 millones de pesos por parte del Gobierno mexicano para exploración, el futuro del litio en México parece prometedor.

