La siderurgia es el corazón de muchas economías, siendo clave en la creación de empleo y en la fabricación de productos esenciales. Sin embargo, América Latina se encuentra en un punto de inflexión crítico. El exceso de capacidad siderúrgica mundial, que se espera aumente a 644 millones de toneladas (Mt) hacia 2025, amenaza no solo miles de empleos, sino también la viabilidad a largo plazo de la industria siderúrgica en la región.
En 2022, América Latina experimentó una contracción en la demanda de acero del 8,5%, totalizando 68,7 Mt. Aunque se proyecta un crecimiento moderado en los próximos años, la sobrecapacidad ya existente, impulsada en gran medida por China, crea una nube de incertidumbre sobre la industria.
China, con su contribución del 54% a la producción mundial y 22,8% a la capacidad mundial excedentaria, desempeña un papel preponderante. Las políticas de exportación de países asiáticos, sumadas a la huella de carbono elevada en la producción de acero, ponen en peligro los empleos y el medio ambiente en América Latina.
La región reportó una capacidad de 106 Mt en 2022, con un excedente de 44 Mt. A pesar de representar solo el 3,3% de la producción mundial, contribuyó al 7,6% del excedente total.
Las Importaciones: Una Espada de Doble Filo
Las importaciones extranjeras, que representan el 90% de las importaciones latinoamericanas, agravan la situación. El 29% de ellas provienen de China, seguido por EE.UU. con 21% y Japón con 10%.
Estas importaciones no solo amenazan los empleos manufactureros en América Latina, sino también el medio ambiente. La huella de carbono promedio en la región es de 1,6t de CO2 por tonelada de acero producido, comparada con la de China, que es de 2,2t.
La vigilancia continua de las acciones antidumping, las medidas de salvaguardia y los subsidios gubernamentales son esenciales en este contexto. La distorsión en la competencia internacional y la desviación del mercado, junto con la alta probabilidad de aumentar la sobreoferta, son preocupaciones legítimas.
La industria siderúrgica latinoamericana se encuentra en una encrucijada, enfrentando desafíos únicos y urgentes. La cooperación regional, el compromiso con prácticas sostenibles y una vigilancia continua de las prácticas comerciales pueden ofrecer una salida a esta compleja situación.

