La minería ha sido la columna vertebral de las economías latinoamericanas durante siglos, y en Chile, la cuprífera estatal Codelco ha desempeñado un papel fundamental en la configuración del mercado global del cobre. Sin embargo, la empresa enfrenta tiempos sin precedentes. André Sougarret, el presidente ejecutivo saliente de Codelco, ha ofrecido recientemente una perspectiva íntima sobre el futuro de la compañía.
Según Sougarret, Codelco podría tardar hasta el 2030 en recuperar su envidiable capacidad de producción de 1,7 millones de toneladas métricas anualmente. Esta revelación no es menor, ya que la producción de cobre de la empresa se encuentra en su punto más bajo en un cuarto de siglo.
Las razones son variadas y complejas. Por un lado, el gigante minero ha sido encargado por el gobierno chileno para liderar las conversaciones con empresas privadas de litio. El objetivo es ambicioso: transitar hacia un modelo público-privado liderado por el Estado. Dada la importancia del litio en la era de la tecnología y las energías renovables, es una misión que no puede tomarse a la ligera.
La presión no termina ahí para Codelco. Sougarret, quien ha decidido dejar su cargo a finales de este mes, citó las “complejidades” de dirigir el mayor productor de cobre del mundo. Durante su presentación, el líder defendió con vehemencia los proyectos de expansión clave de la compañía, destacando la mina El Teniente como uno de sus pilares. A pesar de los desafíos y retrasos, como los vividos en la mina subterránea de Chuqui, Sougarret sigue siendo optimista. Confía en que esta mina logrará su objetivo de producción en los años venideros, lo que indudablemente contribuirá a reducir los costes.
La visión estratégica no se detiene allí. Con un estimado de 15,000 millones de dólares aún pendientes para completar los proyectos de expansión, Sougarret mencionó que la empresa recurrirá a “acciones alternativas” para extraer materiales de la mina El Teniente, dadas las demoras en su expansión.

