Citigroup Inc., en una movida sorprendente, ha desembolsado unos 160 millones de dólares para adquirir aluminio ruso en la Bolsa de Metales de Londres (LME). Esta decisión es notable, especialmente porque muchos bancos se han mantenido al margen de tales transacciones desde la invasión de Ucrania por parte de Rusia.
Las 75,000 toneladas de aluminio, que encontraron su camino desde Rusia a los almacenes en Gwangyang, Corea del Sur, fueron originalmente producidas por la compañía rusa United Co. Rusal International PJSC. Aunque no existen sanciones que prohíban explícitamente el comercio de aluminio ruso, la percepción pública y política ha añadido un tinte de precaución a la industria, más aún después de las acusaciones de EE.UU. que vinculan la industria del aluminio ruso con el suministro de armas para la guerra.
Es relevante señalar que el aluminio es un metal crucial para diversos sectores: construcción, embalaje y transporte. Con la nueva realidad política, muchas empresas han evitado el aluminio ruso debido a preocupaciones éticas o complicaciones logísticas. Los bancos no han sido una excepción en esta tendencia, optando por evitar las transacciones relacionadas con metales rusos desde el inicio del conflicto.
A pesar de todo esto, la reciente adquisición por parte de Citigroup es intrigante. Hasta hace poco, la entidad evitaba el aluminio producido por Rusal. Junto con gigantes como Goldman Sachs Group Inc. y JPMorgan Chase & Co., Citigroup se posiciona como uno de los pocos bancos que juegan un papel crucial en los mercados de metales industriales.
Las razones detrás de la compra siguen siendo materia de especulación. Las recientes condiciones del mercado presentan un escenario donde el aluminio para entrega inmediata se vende con grandes descuentos. Esto podría haber proporcionado una oportunidad atractiva para Citigroup, ya sea para el beneficio propio o de un cliente.
Este movimiento por parte de Citigroup puede tener ramificaciones más amplias, fortaleciendo el argumento de LME de que el aluminio ruso todavía tiene demanda y, por ende, debe seguir cotizándose en la bolsa. Sin embargo, solo el tiempo dirá si esta transacción señala un cambio en la percepción del aluminio ruso o si es simplemente una excepción en el mercado actual.

