Tras 38 días de huelga en la mina de oro y plata a cielo abierto más grande de México, Peñasquito, su propietaria, la transnacional estadounidense Newmont, hace un llamado al Sindicato Minero para retomar las operaciones. Ubicada en el municipio de Mazapil, en el norte de Zacatecas, esta mina se ha convertido en el epicentro de una importante controversia laboral y económica.
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Newmont lamenta la huelga y señala que esta medida impacta no solamente las utilidades de la empresa para el próximo año, sino también los ingresos de más de cinco mil familias de colaboradores y contratistas, 25 comunidades en la zona de influencia de la mina y alrededor de 28 mil empleos indirectos que dependen de la cadena de valor. Las repercusiones son amplias y de gran calado.
En un comunicado difundido en redes sociales, Newmont advierte que si la huelga continúa, la compañía reconsiderará sus inversiones en México. Minera Peñasquito tiene un futuro potencialmente brillante en México, pero esta situación afecta la sostenibilidad de sus operaciones, y obliga a la compañía a replantear sus actividades y futuras inversiones.
La empresa, con sede en Denver, Colorado, enfatiza su deseo de retomar las actividades y continuar con un diálogo transparente y constructivo que se traduzca en acuerdos sostenibles a largo plazo y beneficios para todos. Los desafíos actuales requieren de un esfuerzo conjunto y un compromiso con la estabilidad y el progreso.
En el centro de este conflicto laboral se encuentra el reparto de utilidades. Newmont señala que el reparto de utilidades entregado en mayo pasado a más de 2 mil trabajadores sindicalizados de Peñasquito es el correcto, contraponiéndose a la postura del Sindicato Minero, que impugnó este derecho y votó por el inicio de la huelga.
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Newmont sostiene que el cálculo de la participación de los trabajadores en las utilidades cumplió rigurosamente con el contrato colectivo de trabajo y las leyes aplicables. En caso de desacuerdo, la empresa sugiere que existe un recurso ante el SAT, distinto de la huelga, para revisar e impugnar el cálculo. A pesar de los desafíos actuales, existe un camino para el diálogo y la resolución.

